La vida en un balón

Ya vamos cerca del medio millar de fallecidos entre confirmados y sospechosos por coronavirus en nuestra región aunque suponemos que es mucho más que eso ya que no hay un manejo serio respecto a las cifras reales.

La mayoría de decesos fue principalmente debido a la falta de oxígeno en el mercado local, porque los proveedores no se daban abasto para satisfacer la enorme demanda ocasionada por la gravedad en algunos pacientes víctimas del coronavirus y que necesitaban de este elemento para poder seguir luchando por su vida.

Lo veníamos intuyendo. Tarde o temprano iba a suceder lo mismo en nuestra ciudad desde que vimos lo que sucedía en Iquitos en donde las personas morían debido a la escasez de oxígeno en los hospitales obligando a un sacerdote a realizar una colecta que logró recaudar casi el triple de lo esperado con lo cual se pudo obtener la compra de una fábrica de oxígeno e instalarlo en la capital loretana.

El Vicariato Apostólico de Pucallpa trató de emular la iniciativa iquiteña y también realizó una campaña de recolección la cual no tuvo la misma acogida que la de nuestro vecino loretano y solo se recaudó la décima parte de la meta esperada por el monseñor quien era la cabeza visible de esta colecta.

Ya se vio la necesidad de instalar en nuestra ciudad una planta de generación de oxígeno porque la vida de muchos depende de uno de esos balones que hoy son buscados más que nunca ya que, según la nota publicada hoy, no se puede abastecer la enorme demanda que hoy requiere la ciudad. Las pocas plantas de oxígeno existentes en nuestra localidad solo están proveyendo en lo que pueden a los hospitales de la ciudad y ni con ello alcanza para evitar dichas muertes.

Ese es el escenario hoy en día en nuestra región. Mucha gente haciendo cola en los bancos para cobrar los bonos, multitudes en los centros de abasto, aglomeraciones en las puertas de los hospitales pidiendo atención, más colas en las farmacias y boticas. Hoy se suma a todo esto las colas pugnando por conseguir uno de estos balones de oxígeno para que alguien pueda seguir viviendo.