Carta de despedida al amigo docente

No es fácil comenzar una carta para despedir a un colega y amigo docente, a quien  la enfermedad y el infortunio nos separó indolentemente de este mundo terrenal,   los sentimientos que me invaden son diversos, primero de alegría y felicidad, por haber tenido la dicha y la satisfacción de conocer por más de veinte años, al docente, dirigente sindical y sobre todo al amigo, al ser humano y por otro lado, la congoja, la nostalgia y la tristeza que me invade, al tener que despedir espiritualmente al maestro universitario, al profesor de muchas generaciones, a uno de los fundadores de nuestra Universidad Nacional de Ucayali, quien dedicó más de 35  años de su existencia, a la formación de la nueva generación de profesionales de la región, sin duda, seríamos mezquinos si no reconocemos el trabajo académico realizado por nuestro colega Hugo en nuestra UNU, tan igual, que reconocer su trabajo e ideario político que siempre lo defendió con fervor, expresando siempre con firmeza lo que pensaba,  que a muchos pudo haber gustado o no, lo importante y meritorio de ello es,  defender lo que uno cree y siente, como lo hizo siempre el docente Hugo Guimaray.

No te imaginas colega y amigo  Hugo cómo me duele tu partida, lo increíble de todo es, haber conversado contigo en no más de una cuantas horas, en la que me contabas a baja voz, con tu respirar lento y pausado, que estabas mejorando y hoy al despertar y encender mi laptop, con motivo de la asamblea universitaria, enterarme que tu tenue voz se había apagado, pero quiero decirte colega Hugo, que tu voz nunca se apagará, siempre será escuchado, sobre todo por aquellos que te valoramos y admiramos, las ideas que propugnaste, servirán de impulso para cambiar muchas cosas en nuestra comunidad universitaria , como fue tu mortal deseo.  Por ello es, que tus 35 años  como uno de los fundadores de nuestra querida UNU, jamás dejaremos de valorar, siempre estarás presente en la memoria y el corazón de todos tus colegas, de tus estudiantes y como no, de tus amigos que tuvimos la dicha y honor de conocerte, siempre tendremos los mejores recuerdos de ti, es verdad, que en este mundo terrenal , muchas veces nuestras opiniones e ideales no son compartidas por todos, pero lo que debe quedar claro, que siempre luchaste por tus ideales, jamás te callaste callado, aun sabiendo muchas veces que eran posiciones solitaria, pero lo que siempre he valorado, es tu tenacidad, tu entrega por alcanzar la justicia y en bien común en beneficio de la familia universitaria.

Colega Hugo, me atrevo a escribir estas líneas, porque al igual que tú, sin quererlo, soy tristemente tributario de esta terrible enfermedad COVID – 19, el cual me hace comprender aún más, el valor de la vida, la importancia de la salud sobre todas las cosas, el dolor y la tristeza que nos causa, aquella línea delgada que existe entre la vida y la muerte, entre la incertidumbre y el miedo de dormir y nunca despertar, aun así, querido amigo, debo decirte con absoluta sinceridad, que tu temprana y repentina partida nos duele a toda la comunidad universitaria, empero tu deceso, tiene que servir para unirnos, para valorar la importancia de la amistad y la solidaridad, dejando atrás, todo aquello que nos divide.

Apreciado Maestro Hugo Guimaray, sólo le pido a Dios que te tenga en su gloria y que tus enseñanzas permanezcan incólumes hasta la eternidad.
JORGE ANIANO RUIZ ROJAS
DECANO FACULTAD DE DERECHO UNU