Cambio de estrategia

CARLOS TUBINO ARIAS SCHREIBER

Han pasado 52 días que estamos en cuarentena como parte de la estrategia implementada por el gobierno para acorralar al coronavirus, que produce una enfermedad que puede llevar a la muerte, habiéndose extendido a nivel mundial en una pandemia impredecible.

Lo primero que sorprendió a los científicos y entendidos en el tema, fue haber priorizado las pruebas rápidas o serológicas para detectar los contagios, teniendo la particularidad que solo identifica la generación de anticuerpos que los podemos generar por otras infecciones o hasta una gripe y da como resultado un falso positivo, o al revés estar contagiado y no haberlos desarrollado, por lo que dará un falso negativo, usualmente tomamos entre cinco o diez días para desarrollarlos, sin embargo estamos contagiando desde el primer día. Solo Perú y Venezuela en Latinoamérica lo hacen de esta manera, priorizando estas pruebas sobre las moleculares que detectan al coronavirus, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por otro lado, a lo largo de estos días se han dado disposiciones que han generado tumultos como el pago de bonos, repartición de canastas, salidas intercaladas entre hombres y mujeres, así como un descontrol total en los mercados y transportistas de la logística alimentaria entre regiones.

No menos importante ha sido la falta de planeamiento sobre situaciones que podrían presentarse, al haberse producido la paralización de la economía y como consecuencia de ello la pérdida de empleos y/o de los negocios, que llevaban el sustento diario a millones de hogares en el Perú, esto se reflejó en 170 000 personas que en Lima luchan/luchaban para volver a sus regiones de origen; lo mismo ha sucedido en el interior del país interregionalmente e interprovincialmente. Para coronar esta complicada situación está la falta de educación, civismo y disciplina de un sector de nuestra población, que no ha respetado la cuarentena, uso de mascarillas y la distancia social.

Todo esto ha originado que no se haya llegado a la cima de contagios y muertos en el Perú y que éstos continúen aumentando a un régimen preocupante, no han funcionado los famosos martillazos del presidente Martín Vizcarra. El martes 28 de abril teníamos 31 190 contagiados, al 4 de mayo estamos en 47 372 un aumento de 16 782 es decir 34 %. A nivel regional en Ucayali estábamos en 454 contagiados, a la misma fecha estamos en 1032, un aumento de 578 que significa un alarmante 57 %, más alto que el promedio nacional.

Ahora a pesar de lo descrito no queda otro camino que iniciar la apertura de nuestra economía con parámetros sanitarios, de lo contrario generaríamos atrás complicaciones con un aumento de decesos por otras consideraciones.

¿Pudo haberse hecho las cosas de mejor manera? Por supuesto, si en el Perú se hubiera tenido mayor conciencia de una amenaza a la seguridad que está descrita en el Decreto Supremo 012-2017-DE que aprueba la Política de Seguridad y Defensa Nacional, emitido por este gobierno el 20 de diciembre del 2017, que en su fundamentación indica: “En la Declaración de Seguridad de las Américas realizada en la conferencia Especial de la Seguridad de la OEA del año 2003, se reconoce que las amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad en el Hemisferio son de naturaleza diversa y de alcance multidimensional y que el concepto de las amenazas tradicionales debe ampliarse. Además, desde el año 1994 la ONU ha impulsado el enfoque de Seguridad Humana, la que relaciona la seguridad ya no con los estados sino con las personas, se entiende relacionadas con diversos tipos de amenazas: Seguridad Económica, Alimentaria, de la Ssalud, del Medio Ambiente, Personal, Comunitaria, Política”. Todo esto nos lleva a tener claro que estamos frente a un problema de Seguridad Nacional.

Por otro lado, en diversos programas y artículos periodísticos el vicealmirante (r) Jorge Montoya ha dejado claro que este gobierno no ha utilizado los medios que tiene a su cargo de la mejor manera, establecidos en la Ley del Sistema de Seguridad y Defensa Nacional 28478 del 27 de marzo de 2005, que comprende además de sus órganos competentes a todos los organismos públicos y personas naturales y jurídicas establecidas en el país, las que tienen que cumplir las disposiciones que de ella se deriven; de esta manera se podrían utilizar todos los recursos del Estado en forma ordenada, no siendo de ninguna manera la militarización de la salud.

Lo que debemos tener en cuenta es que tenemos estructuras establecidas para momentos críticos del país que pueden utilizarse en esta pandemia. El sistema lo preside el Presidente de la República, está integrado por el Consejo de Seguridad Nacional, Sistema de Inteligencia Nacional, Sistema Nacional de Defensa Civil, los Ministerios, Organismos Públicos y Gobiernos Regionales. Definitivamente lo que se podría hacer en esta emergencia nacional, es incorporar a las reuniones del Consejo de Ministros a los integrantes del Consejo de Seguridad Nacional que no son parte del mismo, me refiero al Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y al Presidente del Consejo Nacional de Inteligencia, invitando adicionalmente al Jefe de Defensa Civil, con lo que se podría mejorar sustancialmente no solo el planeamiento, sino medios y estructuras que están sub utilizadas como nuestras Fuerzas Armadas.

Definitivamente se requiere implementar una nueva estrategia con el uso de más medios que el estado dispone, en una forma ordenada y eficiente para minimizar los daños que esta pandemia están originando en la población peruana.