El foco de la infección

Algo está pasando con la población ucayalina afectada por el coronavirus y se puede ello afirmar al tener en manos las cifras que reporta el sector Salud cada día.

1032 personas infectadas informa la dirección de Salud hasta la noche del lunes 4 de mayo y en contraposición a lo que se creía serían los más afectados en otras localidades de Asia y Europa, en esta región peruana, los grupos poblacionales con mayor cantidad de enfermos son los adultos y jóvenes, suman 802, algo más del preocupante 77 %, indicador que deviene en una serie de interrogantes sobre el comportamiento de riesgo que manifiestan.

Algo que se ha repetido continuamente desde la aparición del llamado COVID 19 es que el virus

atacaría siniestramente a la población adulta mayor y a los que padezcan enfermedades prexistentes, pues así vemos a quienes padecen, por ejemplo, diabetes, son los primeros en la fila. Pero también se dijo que el virus no afecta de gravedad a la población joven. Y si bien es cierto, una de las medidas claves para evitar la propagación y “aplanar la curva” de contagios para no sobrepasar la capacidad del sistema de salud, es que la generación joven respete las medidas de cuarentena, aquí sucede todo lo contrario.

Las consecuencias de la enfermedad en la población joven, se estudia por ejemplo en Chile, donde han dado a conocer que el investigador y economista Andreas Backhaus hizo un análisis de los casos confirmados de coronavirus en Corea del Sur, un país que ha sido aplaudido por su capacidad de reducir los contagios y baja tasa de mortalidad. Ahí, se hicieron pruebas masivas y gratuitas a la población y los datos muestran que son los jóvenes entre 20 y 29 años los que portaban el virus con más frecuencia que cualquier otra generación. Esos datos los comparó con los de Italia, uno de los países europeos que se complicaron la vida con el brote de la pandemia, donde no se hacen test masivos, sino que se aplican a quienes ya muestran síntomas avanzados.

La comparación sugiere que el número de infectados jóvenes en Italia y otros países europeos probablemente hayan sido recogidos de manera deficiente, y que ese grupo etario podría ser el principal foco de infección del coronavirus.

El infectólogo Eric Feigl-Ding, de la Universidad de Harvard, concluye que decir: “No te preocupes, es leve para los jóvenes”, hay que explicar que la complacencia y la ignorancia del verdadero reservorio infeccioso de este virus provocarán más brotes. Si bien los casos de adultos jóvenes no son asintómaticos, sus interacciones sociales probablemente tendrán un impacto en más contagios”.

“El problema es que los jóvenes son probablemente 10 veces más activos y sociales que los ancianos, y pueden infectar a 10 veces más personas, especialmente si el COVID-19 es leve y los adultos jóvenes no lo notan”, agregó. La incubación del virus puede durar hasta 14 días y puede contagiar en período asintomáticos.

Michael Osterholm, director del Center for Infectious Disease Research and Policy de la Universidad de Minnesota, dijo a CNN que “ahora sabemos que la transmisión asintomática probablemente esté jugando un rol importante en la propagación del virus”.

Con todas estas apreciaciones, qué nos espera en Ucayali, la región que siendo una de las últimas en contar con afectados en el país, ha pasado a ser una de las primeras por su rápido incremento y letalidad. Nuestra región vive semanas de macabros levantamientos de cuerpos, de muertes en puertas de hospitales, de ‘varados’ que retornan a pie o metidos entre sacos y los casos se disparan junto con la preocupación que acarrea el hecho que las personas adultas y jóvenes, los que dinamizan la economía regional y nacional están enfermando y están falleciendo, mientras que se va conociendo que los que lograr recuperarse van quedando con secuelas que aún no hay tiempo entre los médicos para analizar.

Mientras se derrumba nuestra economía no podemos dejar de pensar en la afectación a nuestra población joven, ellos no son de acero, no son los fuertes que aparentan ser, están cayendo y las consecuencias estamos empezando a pagar todos, con el veloz crecimiento de los afectados y el rebalse de hospitales y hasta escasez de ataúdes. No hay población resistente al virus, los jóvenes y adultos lo están diseminando y todos somos blanco de sus estragos.
YRIS ELENA SILVA ORBEGOSO
yrelenasilva@gmail.com