Al hermano Silvio Valles Lomas

Querido Silvio, el despedirnos de ti nos está costando mucho, nos ha quebrado y nos entristece tanto, y es que es poco entendible cómo alguien con tanta vida, tantos sueños y ganas de hacer las cosas se nos fue.

Sabíamos que este virus es letal y violento como lo dijiste un día, pero ¿cómo quedarse de manos cruzadas, a pesar del peligro, cuando nuestra gente va enfermando y muriendo? Sabíamos que ante un sistema de salud enfermo desde que tenemos memoria, ante un sistema que siempre nos relega y que no funciona no podemos dejar a los nuestros morir y lo sabías, diste lo mejor de ti incluyendo tu propia vida y no es justo.

No es justo, así como no lo es tampoco el que nuestros hermanos shipibos-konibos y de muchas comunidades nativas, mestizas y en general los peruanos vayan siendo contagiados, pero no en la mayoría por irresponsables, si no por hambre y necesidad.

Qué fácil resulta pasar la página ante una muerte, olvidar la noticia del día y fingir que nada pasó y seguir en un país que de inclusión, integración y justicia no tiene nada, NADA.
CECILIO SORIA