Ucayali en emergencia

En poco más de un mes desde el primer caso de contagio del Covid-19 en la región Ucayali, hemos pasado a tener uno de los mayores índices de propagación de esta pandemia en el Perú por 100 000 habitantes, lamentablemente por diferentes razones no nos hemos cuidado al entrar en contacto con otras personas, manteniendo la distancia social, uso de mascarillas, respeto a la cuarentena y lavado de manos con agua y jabón.

Esta situación nos encuentra sin haberse concluido el nuevo Hospital Regional, la mayor infraestructura hospitalaria que se construye en la Amazonía y por la que se luchó muchos años, demorada por la burocracia estatal y su tramitología que ahoga el desarrollo de nuestro país. Se han desvelado por ella los tres últimos gobiernos regionales, con el apoyo permanente desde el Congreso, no solo en gestiones sino a través de múltiples participaciones en los Plenos, incluso con la presencia del Gabinete Ministerial. Al final se logró poner en marcha esta infraestructura que hoy tiene un costo en cifras generales de 400 millones de soles, lo que nos llevó a trasladar el Hospital Regional a sedes de Contingencia que lógicamente no reúnen las características y el equipamiento que se aspiran, al ser instalaciones provisorias. Desafortunadamente esta pandemia nos encuentra en ellas, sin haberse concluido el ansiado Hospital Regional por diferentes circunstancias; la más importante la tramitología para el pago del avance de obra a la empresa Pizzarotti Asociados, la que a pesar de sus esfuerzos en diferentes momentos, se vio obligada a reducir el número de trabajadores involucrados en la obra, por responsabilidad del gobierno nacional.

Hoy vivimos un drama donde nos toca unir esfuerzos para salvar vidas ucayalinas con una mayor provisión de oxígeno para los pacientes con neumonía; a la fecha el Hospital Regional requiere 200 balones, el Amazónico 184 y EsSalud 150, lo que hace un total de 534 balones diarios; sin embargo la producción de la Planta Loreto fluctúa entre 120-150 y Oxi Selva entre 150-200 lo que nos lleva a un déficit diario entre 184-264 balones, cifras entregadas por Willy Lora Zevallos, director regional de Salud que hace denodados esfuerzos con todo el personal sanitario de nuestros tres hospitales para enfrentar esta pandemia y que siempre merecerá el reconocimiento ciudadano y el pesar por los contagiados y fallecidos.

Por otro lado, un tema preocupante son las cifras que oficialmente viene dando el Ministerio de Salud durante esta Emergencia Sanitaria, al alejarse de la realidad, al 18 de mayo el número de contagiados en nuestra región ha sido de 2032 y fallecidos 91, lo que es seriamente cuestionado al no contabilizarse a las personas que fallecen con neumonía, sin haberles hecho ninguna prueba, quedando catalogados como sospechosos, esta cifra según diferentes fuentes estaría en alrededor de 500 fallecidos.

Cabe mencionar que hay poca disponibilidad de pruebas en comparación con la demanda existente, debiendo recalcarse que pruebas poleculares casi no existen, debiendo utilizarse las pruebas serológicas o rápidas que generan un margen de error apreciable en quienes dan falsos positivos, sin estar contagiados por el Covid 19, al tener una generación de anticuerpos en su organismo debido a otra infección, o falsos negativos al estar contagiado en los primeros días sin haber desarrollado anticuerpos, sobretodo entre el quinto y décimo día de contagio, sin embargo en esos días esas personas contagian.

Otro tema de preocupación es que el presidente Martín Vizcarra nos dice que estamos llegando al pico de contagios y que ya llegamos a una meseta, sin embargo las cifras hasta hoy no lo confirman, hace una semana el 12 de mayo teníamos a nivel nacional 68 822 contagiados y 1961 fallecidos, al 18 de mayo estamos en 94 933 contagiados y 2789 fallecidos, un aumento de 26 111 contagiados (27,6 %) y 828 fallecidos (29,7 %). A nivel regional teníamos 1392 contagiados y 66 fallecidos versus 2032 y 91 fallecidos un aumento de 640 contagiados (31,5 %) y 25 fallecidos (27,5 %) en las mismas fechas.

Con este panorama nada bueno en contención de la pandemia tenemos que reactivar nuestra economía, la que ha tenido una caída impresionante del PBI, el indicador mensual del diario El Comercio la coloca en 25,7 % en solo quince días del mes de marzo, que fue el inicio de la cuarentena, en abril podría ser el doble. Es la contracción más grande en tan poco tiempo, lo dice el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, todo esto nos ha llevado a una pérdida de puestos de trabajo impresionante, solo en Lima 1 216 000 (El Comercio 16/3/20).

Un sacrificio impresionante hecho con nuestros ahorros de 30 años que tenemos que recuperar volviendo al trabajo, para esto el Poder Ejecutivo ha emitido el Decreto Supremo N° 080-2020-PCM con el que autoriza la reactivación de actividades económicas en forma gradual y progresiva en cuatro fases. Se estima que cada fase se desarrolle en un mes entre mayo y agosto; el problema es que cada ministerio ha elaborado una resolución ministerial siguiendo esta norma, con los criterios que se deben activar antes que una empresa vuelva a operar. Mucho mejor y más fácil de implementar hubiera sido un solo criterio general y no los que tenemos ahora con un controlismo exagerado.

Otro problema que se ha observado es que existen empresas que se activarán en la primera fase que están relacionadas en su cadena de pagos y/o abastecimiento de insumos con otras consideradas en fases posteriores, además no se habla de los informales que constituyen el 70 % de nuestra fuerza laboral y es donde tenemos que controlar el contagio, de lo contrario podríamos terminar en nuevas cuarentenas que nos hundirían en la miseria.

El camino que nos toca avanzar en los próximos meses es muy duro, tengamos fe que con la laboriosidad y valores del pueblo peruano alcanzaremos nuevamente el camino a la prosperidad.

CARLOS TUBINO ARIAS SCHREIBER