La nueva convivencia social o sálvese quien pueda

Nada volverá a ser como antes. Es la más verdadera de las frases tras el golpe mundial dado por el nuevo coronavirus. Han transcurrido setenta y cuatro días de aislamiento obligatorio y se inician las actividades, pero con enfáticos cambios en usos y costumbres. En nuestro caso, los ucayalinos ni sabemos cuánto nos afectará y menos cómo vamos a reactivar tras la paralización de las actividades económicas, aún los sectores Trabajo, Producción, Comercio Exterior y Turismo, Agricultura Energía y Minas, Transportes y Comunicaciones, no han hecho el cálculo, ya que al parecer la cuarentena les ha confinado hasta el momento. Pero ya se ofrecen todo tipo de alimentos y demás servicios, caleta nomás.

En Educación, se sabe de los miles de docentes que son contratados anualmente, la mayor parte ha quedado literalmente en la calle, con expediente en mano. Las clases virtuales suplen su presencia en las aulas. En el sector Salud, el más ocupado en estos tiempos conocemos de su situación, cientos de ellos afectados por la pandemia.

Hay también quienes la pasaron de lo mejor en todo este tiempo, les asiste el derecho y sin dudarlo lo han aprovechado, se trata de la licencia con goce de haberes y directo a su casa, más alargue con vacaciones. Es la situación que vienen padeciendo los gobiernos locales y la misma sede central del Gobierno Regional de Ucayali y sus reparticiones que brindan servicios. Más de un alcalde evalúa esas licencias y “calabaza calabaza, seguirán quedándose en su casa”.

Pero el reto mayor ha iniciado, se trata de la primera fase, poco a poco se volverá a retomar las actividades, el mismo aparato público será cubierto con teletrabajo, y hasta el 50 % de su capacidad en sus instalaciones. El gobierno sigue confiando en sus ciudadanos, entonces, desde el pasado lunes se trata de mantener un equilibrio entre medidas sanitarias y reanudación de actividades productivas sostenibles, es lo que han dicho los gobernantes.

En Ucayali la nueva convivencia es un “sálvense quien pueda” porque bordeando los 3500 contagios oficialmente contados, pero a ojo de buen vecino los enfermos son más, se presenta como una situación desesperante, con la mayoría de enfermos sin poder atenderse y con diversos puntos de contagio latentes. Y lo que preocupa mucho, el incremento de casos en el interior de la región, especialmente en comunidades de Coronel Portillo y en extenso en la provincia Atalaya.

Mientras que el discurso presidencial habla de una nueva convivencia, en Ucayali el contagio incrementa y se disemina, y quizá va a elevar la meseta; mientras se habla del reinicio de actividades económicas, aquí a las obras de infraestructura las han enviado a la segunda fase, mientras nos piden registrar el protocolo sanitario en el sector de competente y luego colgarlo en la plataforma del Sistema Integrado para Covid-19 (Siscovid), aquí el delivery y otras modalidades de venta empezó en abril. Son escasas las instituciones que van armando su reentré a la actividad pública, ya se exige pico y placa más limpieza en el servicio de transporte público, por ejemplo. Aquí ya nos estamos acostumbrando al levantamiento de muertos en los barrios, la gente se automedica porque ni al 10% logran atender en centros hospitalarios, y hacemos de cuenta que formará parte de la rutina por buen tiempo.

No hay forma de entrar a una nueva fase de convivencia con tantas falencias y tan lenta reacción, ya el gobierno central está quitando las competencias en materia de Salud a las direcciones regionales, la recentralización viene con todo, como premio a la ineficiencia y tan pocos logros mostrados hasta hoy.

Por: YRIS SILVA ORBEGOSO