Mascarillas de kené salva de la crisis a artesana

Desde que comenzó la pandemia en nuestro país, muchos trabajadores de los diferentes sectores económicos dejaron sus labores para acatar el aislamiento social obligatorio, debido a la emergencia nacional que fue causada por la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, varios artesanos se han reinventado para elaborar mascarillas de protección inspiradas en el arte tradicional de la Amazonía, extraordinarias obras de arte que mantiene con vida a un sector que fue paralizado por la llegada del COVID-19.

Este es el caso de Sadith Silvano, quien cose sobre una mascarilla el kené, el bordado tradicional shipibo-konibo, uno de los pueblos indígenas más numeroso de la Amazonía peruana.

En el tapabocas, ha trasladado elementos de su tradición y cosmovisión. Como el inconfundible estilo geométrico del kené que simboliza el río, la selva y la piel de “ronin”, la serpiente cósmica de la mitología shipiba.

Silvano emplea alrededor de tres días para hacer una mascarilla de kené y que fue declarado como patrimonio cultural nacional. Cada bordado tiene un diseño único que ella misma bendice con ícaros que son los cantos de los nativos amazónicos.

La dedicación de la emprendedora shipiba tuvo su recompensa porque al publicar sus productos en la web, consiguió diez clientes de Estados Unidos, Canadá  y Francia. Ella radica desde hace 20 años en Lima, exactamente asentada en Cantagallo, donde actualmente viven alrededor de 250 familias de shipibos sin servicios básicos.