El tratamiento oficial contra la anemia provoca vómitos

El exministro de salud en el primer gobierno de Alberto Fujimori y actual presidente de la Fundación Andina Para el Desarrollo (Fandes), Víctor Paredes Guerra, estuvo hace poco en Ucayali y Loreto visitando Masisea y Lagunas para coordinar con sus municipalidades las posibilidades de canalizar apoyo para un proyecto para luchar contra la anemia en niños de 0 a 5 años de edad que, a su juicio, a nivel nacional no está recibiendo el mejor tratamiento con el sulfato ferroso, porque es vomitivo. También emitió conceptos sobre la estrategia aplicada contra el Covid-19 y algunos recuerdos de cuando fue ministro, nombrado por ser amigo de Fujimori, pese a ser biólogo pesquero.

¿Tiene algo en particular el problema de la anemia en Masisea?
No particularmente, sino que es un problema general a nivel nacional. El fenecido alcalde de ese distrito, Silvio Valles, cuando estuvo en Lima se interesó en el proyecto que tenemos en Fandes. Creemos que el procedimiento que se utiliza actualmente no es el más adecuado.

El Ministerio de Salud lo que está dando es sulfato ferroso. ¿Eso está mal?
No creemos que sea lo más conveniente porque tiene una propiedad vomitiva en los niños y no lo acepta.

¿Es un tema de costos o de criterio?
Es posible que sea un tema de costos porque en realidad es aparentemente cómodo. Lo barato cuesta caro.

¿A pesar del vomitivo, el sulfato ferroso alivia o no?
No, porque desgraciadamente las madres al ver esa reacción, pues no se lo dan a sus hijos. En cierta forma no hay el efecto que corresponde. Al contrario, crea una estadística equivocada, porque en estos momentos se habla que se ha disminuido un 40 %, pero en realidad para nosotros hay alrededor del 60 % la prevalencia, lo cual significa que no está haciendo efecto.

¿Nos están mintiendo?
Yo no quisiera tocar ese tema de si mienten o no, o si hace bien o hace mal.

Es un problema de salud pública y se necesita tener bien puestos los pies sobre la tierra.
Nosotros los tenemos bien puestos y sabemos que los resultados que tenemos son óptimos. No nos corresponde calificar a nosotros si hicimos bien y ellos hicieron mal. Los resultados son los que van a hablar.

Entre tanto la niñez sigue padeciendo la anemia.
El país sigue deteriorando su futuro. Sería una necesidad que con los resultados que tenemos, se tome de una vez la decisión de cambiar la metodología.

¿Se refiere a los resultados de la investigación que el FANDES está realizando?
Prácticamente no es una investigación, porque lo que nosotros vamos a hacer es la ejecución de algo que ya sabemos cuáles son los resultados.

¿Qué es lo que van a aplicar?
Otra sustancia ferrosa que no es la que utiliza actualmente el Minsa. La vamos a revelar en su momento, pero ya lo estamos aplicando.

¿Qué dice el Minsa? ¿No se han dado cuenta o creen que los vómitos son cosas menores?
Eso sería lo lógico de interpretar. Pero en realidad lo que también sucede es que si no se hace una ejecución de la programación completa, en este caso un monitoreo, una fiscalización, entonces no se saben los resultados. De manera que la pregunta salta por sí sola, ¿lo está haciendo el ministerio? Que sepamos, no.

¿Entonces están ejecutando un programa sin haber hecho una constatación?
Yo pienso que, en cierta forma, uno de los errores es entregar esta sustancia (sulfato ferroso) no como corresponde, pero tampoco le hacen el seguimiento. Lo entregan a la madre de familia, que es lo que corresponde, que son las bolsitas, pero se la dan y punto, ahí termina la preocupación del Minsa.

Entonces no se está combatiendo la anemia. Se está pintando la cuestión con una sustancia que no ha sido constatada su eficacia.
Hay muchas conjeturas que podrían esgrimirse al respecto. Por eso es que, en ese sentido, no queremos asegurar que es un tratamiento equivocado, no porque no podamos hacerlo. Lo vamos a hacer cuando tengamos todos los elementos suficientes y necesarios para responder.

¿Por qué es tanta la anemia en la Amazonía, tipo de alimentación, abandono del Estado?
Todo eso en realidad, pero una de las razones que nos preocupa es la situación de la parasitosis.

¿Por qué tanta anemia en una región donde abunda el pescado?
La presencia de parasitosis no tiene nada que ver con que haya pescado.

Lo digo por su bondad proteínica.
Sí, pero de qué vale que se alimente si el cuerpo del niño está enfermo. Va a comer un alimento que no le va a hacer ningún provecho cuando no tiene la capacidad de absorber los nutrientes y la medicina en sí que sirve para combatir la desnutrición.

¿Qué pasará con el uso del sulfato ferroso?
Estamos presentando, dentro del proyecto, unos cambios sustanciales, en el uso principal de la sustancia del fierro. El sulfato ferroso es lo que se utiliza hasta ahora, pero no es conveniente porque desgraciadamente es vomitivo. Eso es lo que produce el rechazo de la población, principalmente de los niños.

CORONAVIRUS

¿Con el coronavirus supongo que cambió la opción de acelerar el proyecto de la anemia?
Desgraciadamente, sí. A propósito, escribí un  artículo dirigido al presidente Martín Vizcarra sobre el problema del coronavirus, que a pesar de los esfuerzos del gobierno, los casos siguen en aumento.

¿Cómo afrontar este problema?
La herramienta fundamental para enfrentar un brote, endemia, epidemia o pandemia es la epidemiología, principalmente la comunitaria, disciplina basada en la observación de la enfermedad como fenómeno de masas, más que la del individuo como dato estadístico. De allí que el aspecto social y comunitario constituyen valiosos elementos de análisis

¿Cómo le parece que se está enfrentando el problema?
En nuestra opinión no se está considerando debidamente los dos grandes factores recomendables para hacerle frente a una pandemia: 1. El aspecto sanitario y 2. El aspecto socio-ambiental. En la actual campaña solo se está considerando la primera, y ello es un gran error. La segunda está totalmente ignorada.

La entrega de bonos es un gran esfuerzo para el país.
La entrega de bonos no es suficiente, menos recomendable, cuando la imagen que proporciona, políticamente hablando, puede ser el despilfarro de los recursos económicos del país.
Lo que sí debemos decir que nos preocupa es la falta de una plataforma digital de primer nivel de operatividad que permita un sistema de vigilancia con eficiente manejo de la data de todos los pacientes (muestreados, infectados, hospitalizados, de alta y fallecidos), que no sólo procese sistemas simples que reúnen los datos de una única fuente, sino hasta de sistemas electrónicos que reciben los datos de muchas fuentes en múltiples formatos y encuestas complejas.
Este sistema de vigilancia, que debe ser lo suficientemente flexible para poder capturar y procesar la data al instante, sí existe. Es la plataforma digital “Idi Tawa”, historia clínica electrónica portable-registro personal de salud, muy superior a todas las existentes.

En relación al factor social-comunitario, al que habíamos hecho referencia como el otro 50% de la estrategia para derrotar al virus, al igual que el médico tiene éxito con un paciente infectado, la participación de la comunidad lo tiene en la tranquilidad que el propio paciente y su familia lo requieren.
A estas alturas, sumado a la evidencia de que los casos se incrementan antes de disminuir, que los hospitales no brindan la atención necesaria y las pruebas de diagnóstico son insuficientes; que cada día se infecta o mueren los propios médicos, soldados y policías; que los bonos, canastas de víveres no les llega por la insuficiencia o la corrupción en los repartos; comienzan a mellar la seguridad de salud personal y familiar de la población. De allí la conducta de no cumplir con las recomendaciones dadas por la autoridad. Esta rebeldía, no es más que la respuesta a esta sensación de frustración y, a la postre, de pensar y aceptar que es los mismo morir de hambre o con el virus.

Habría que hacer partícipe a la población.
Eso es crucial que la estrategia considere. Esto se lograría haciéndole participe en los esfuerzos por controlar y acabar con el mal que nos afecta a todos por igual.

Participación de la comunidad organizada: Se puede lograr con la promoción inmediata de los comedores populares, los cuales, por antecedentes, se pueden constituir en medidas de contención con un aproximado de hasta 15 000 a nivel nacional. Con ellos se atenderían diariamente aproximadamente a un millón quinientos mil usuarios, lo cual permitiría, de ser el caso, adquirir productos alimenticios a pequeños productores en las diferentes regiones del país. Con ello se daría atención alimentaria, a nivel nacional, a zonas urbano-marginales y rurales, principalmente, reduciendo la ansiedad y la frustración de la gente.

Esta estrategia no sólo solucionaría de inmediato el problema del hambre de un porcentaje importante, sino que mostraría una capacidad de respuesta del gobierno a la población, lo cual lamentablemente no lo logra con su estrategia médico-sanitaria.

La población se resiste a inamovilizarse.
Es importante detener el estado de angustia en la población de menos recursos, que la obliga a rebelarse a las órdenes de inamovilidad impartida por el gobierno. Esta lectura es precisamente la que no ha logrado descifrar el ministro y su Comando de Operaciones, interpretándolo sólo como rebeldía o irresponsabilidad siendo, por el contrario, la conducta impotente de la gente que invadió precisamente los mercados de estas zonas populares para vender o comprar y así resolver su problema de alimentación. De allí que suena contradictoria la fácil sugerencia de aplicar las conocidas multas como castigo, ignorando si estará en capacidad de pagarlas ahora, en tanto no cuenta con dinero ni para comer, ni lo tendría después, en tanto la reactivación económica tardará con seguridad.

¿Esa estrategia generaría beneficios complementarios?
De incorporar a la comunidad organizada, a la larga permitiría promover actividades microempresariales con participación activa de las mujeres e ir formando unidades productoras que se vayan integrando a la recuperación del aparato productivo del país.

EN EL GOBIERNO

¿Siendo Fujimori bastante técnico, porqué llamó a un biólogo pesquero para ser ministro de Salud, como usted?
Siempre se lo pregunté. Y lo he contado como anécdota entre amigos, que teníamos una amistad con él porque nos conocíamos desde la Universidad Agraria, y yo le decía que no, ni hablar, porqué quieres que sea ministro, y me decía porque necesito que me apoyes. Le digo que la Federación Médica acaba de suspender una huelga de 7 meses. Segundo, no tenemos dinero, el gobierno aprista nos dejó con la caja negativa. Y tercero, el cólera. No, pues, ni hablar. Pero él insistió, no sé qué cosa vio en, por qué confió, no sé.

Lo visita usted en prisión.
Sí. Sobre todas las cosas, es mi amigo. Le debo mucho. Después de todo me permitió trabajar por mi país. Eso nadie me lo quita. Lo hice entre el 91 y el 95, pero en la segunda etapa me retiré por las cuestiones que desgraciadamente se dieron, con la presencia del delincuente Vladimiro Montesinos.

¿Intuía lo que se venía?
Nunca quiso conversar conmigo ni yo tampoco con él.

¿Era necesario un proyecto como el de la planificación familiar?
Era necesario, hasta ahora inclusive.

Simplemente cortaron las vacunaciones.
Por dos razones fundamentales. Una porque la imposición no lleva a ninguna buena parte. Y dos, porque realmente la población no se sintió motivada por ello.

¿Hubo imposición?
En cierta forma me parece que sí. No hubo consulta. No diría tanto imposición, pero sí una falta de información.
JAVIER MEDINA