Covid desde marzo

En un buen informe elaborado por la empresa Marketing Plux, se muestran cuadros y proyecciones de los fallecidos en nuestra región a causa de la pandemia todo ello basado en la información de la Plataforma Nacional de Datos Abiertos que brinda el Estado a través del MINSA.

Cabe mencionar que los datos de dicha plataforma nos muestra algo que ya sospechábamos muchos ucayalinos, y es que las muertes por coronavirus empezaron el 17 de marzo y no el 6 de abril como se mostraban en los reportes emitidos por la entidad encargada de ello.

La segunda muerte a causa de este virus se dio una semana después, es decir, el 24 de marzo lo cual quiere decir que el virus ya estaba entre nosotros desde inicios del mismo mes y es posible además que desde finales de febrero.

Luego en el mes de abril las cifras iban sufriendo un leve incremento en la cifra de muertes diarias siendo la media alrededor de 18 muertes por día, ya que se empezó el mes con 7 muertes diarias llegando a 30 muertes el último día de ese mes. En mayo las cosas se pusieron más graves porque se llegó a la cifra de 40 muertes por día, cifra que se manejó en este medio gracias al reporte del grupo humanitario de recojo de cadáveres que a través de nuestros reporteros daban cuenta de los decesos a causa del virus.

Es necesario precisar además que el mal manejo de las cifras de muertes y contagios se debió a la escasez de pruebas rápidas incrementada además por la falta de credibilidad en las pruebas rápidas existentes hasta ese entonces porque daban falsos positivos y negativos haciendo imposible llevar una cifra real acerca de contagios en nuestra ciudad. A todo esto también cabría agregar el problema de la demora en obtener los resultados de las pruebas moleculares debido a que tenían que enviarse a la capital y esperar la remisión del mismo lo cual tomaba muchos días si es que se lograban enviar.

Esperamos algún día contar con las cifras exactas para conocer las consecuencias reales de esta pandemia en nuestra región que trajo consigo la irreparable pérdida de vidas de familiares y amigos a los que no nos queda más que recordarlos.