La pandemia de las colas

Definitivamente esta pandemia sigue causando estragos en los distintos ámbitos de nuestras vidas y no solo es la muerte una de sus consecuencias sino también el cambio de rutina de toda la población y la aparición de nuevas formas de aprovechamiento de parte de muchas personas que encontraron su nueva forma de vida.

Nos referimos específicamente a las colas en los distintos bancos para realizar los distintos trámites que en tiempos normales nos tomaba a lo mucho una hora de espera. Pero hoy en día ello es un verdadero vía crucis, debido a las extensas y kilométricas colas que es cosa de todos los días y que hace imposible que alguien que no haya madrugado, según nos dijeron, lo pueda realizar.

Quisimos constatar dicha premisa y enrumbamos al banco apenas terminado el toque de queda, 4 de la mañana y pensábamos encontrar ubicación en los primeros lugares de la mencionada fila de clientes y no clientes de la entidad. Craso error. Nuestra decepción fue enorme al llegar y ver a esa hora una enorme cantidad de personas que llegaba a casi una cuadra de extensión.

Haciendo de tripas corazón, hicimos la cola de la esperanza, porque debíamos renovar una bendita tarjeta de débito vencida el mes pasado y que hoy es inservible. Ocho horas más tarde habíamos avanzado más que la mitad y el efectivo policial se acerca con la amarga noticia que habíamos hecho la cola por nada, que las pocas horas de sueño fueron en vano, que era más que seguro que la atención no iba a llegar hasta donde estábamos y que mejor era retornar a nuestros hogares y venir al día siguiente más temprano. Y nosotros, ¡¿Qué?! Si nos levantamos a las 3 de la mañana. O es que la cola sale con colchón incluido.

Razonando acerca de esta experiencia resulta que mucha gente va a hacer cola por negocio. Ocupa las primeras ubicaciones para luego negociarlas al mejor postor y el precio depende de cuan cerca de la entrada esté el turno.

La esperanza que nos queda es que todo esto ya se termine este 1 de julio, así se les acaba la mamadera a esta pléyade de vivazos.