Ambulantes vs la ciudad

Nadie pone en tela de juicio que todos tenemos el derecho al trabajo y que el trabajo dignifica al ser humano. Pero también es cierto que el derecho de uno se termina en donde se inicia el derecho de los demás. El tema de los trabajadores ambulantes no es de hace poco tiempo y aun así sigue con las mismas características de caos, basura y desorden.

El trabajo de las municipalidades es el de mantener la ciudad ordenada, limpia y segura pero ello se hace imposible de cumplir por esta problemática. Y ello no por culpa de la autoridad sino por la idiosincrasia de esta gente que no le da o no le nace dejar el lugar donde estuvo trabajando, sino como lo encontró al menos por agradecimiento y reciprocidad, bien limpio y ordenado.

Quizás de esa manera podría asegurar que mañana más tarde les sigan dando la oportunidad de seguir utilizando la vía pública como un emplazamiento para que pueda desarrollar la actividad económica que le permita dar el sustento a los suyos.

Pero no. Los vecinos del lugar en donde antes estuvieron estos buhoneros indiferentes se quejan que estos dejaron un enorme basural y las calles impresentables debido a su actividad y presencia en el lugar y ello les genera una mala imagen ante la sociedad. No se dan cuenta de que ello repercute en contra de ellos mismos.

Este panorama empeora aún más con la presencia de la pandemia ya que la aglomeración de personas incrementada con la falta de limpieza se convierte en un foco infeccioso en la zona y en el peligro de seguir aumentado en el número de contagiados en la región.