DELINCUENCIA Y DEFENSA

Se levanta la cuarentena y resurge la delincuencia con la misma o más violencia que antes tal y como queda demostrado en los muchos casos que se presentan a nivel nacional. Pero el caso más sonado es el del empresario Luis Miguel Llanos quien ya estuvo a punto de ser condenado por haber ejercido su legítima defensa en un asalto sufrido contra él y su pareja sentimental de aquel entonces.

Este caso pone en el tapete la ineficiencia de nuestro sistema de justicia, en el que la falta de criterio se encuentra en los jueces así como en los fiscales que vuelven a poner en las calles a peligrosos sujetos bajo distintas argucias legales dejando a la población a merced de estos delincuentes, a quienes no les tiembla la mano para apretar el gatillo causando muerte y dolor en muchas familias peruanas.

Esa ineficiencia que describimos se ve reflejado en el informe acerca del asaltante muerto en el enfrentamiento con el empresario asaltado. Dicho angelito no solo no contaba con antecedentes penales no obstante ser detenido hasta en cuatro oportunidades aunque sí cuenta con algunas referencias de inteligencia acerca de su ilícita conducta.

Pero lo paradójico  del asunto es que generalmente suele ser más investigado quien ejerce su derecho a la legítima defensa, quien llega a ser muchas veces hostigado por los efectivos policiales encargados de las investigaciones como si defenderse nos convirtiera en delincuentes.

Nuestro sistema legal se encarga de endilgarle más derechos a quienes actúan fuera de la ley, dándoles más prerrogativas que a las mismas víctimas, acá ya no se trata del modelo de proceso penal que utilicemos o apliquemos, acá es tener un mínimo de criterio para sopesar quien es el que tiene la mala conducta, quien es el que intenta romper las leyes de la convivencia social, hacia ello debe orientarse las conclusiones para tratar de resolver este tipo de conflictos.