¿El dióxido de cloro elimina el coronavirus? “Este químico es tóxico y puede causar insuficiencia renal”

El nuevo coronavirus no es lo único que se propaga con una velocidad sorprendente, las noticias falsas también se expanden tanto como el virus, desinformando y ocasionando, en algunos casos, grandes daños en la población.

Hace poco, medios iraníes reportaron la trágica muerte de cientos de personas que ingirieron metanol a lo largo de la República Islámica creyendo que quedarían protegidos contra el virus. Las redes sociales propiciaron la difusión de este y otros “remedios”.

En el Perú también hemos sido testigos de la cuantiosa cantidad de información falsa que se esparce por Facebook, internet y otras redes sociales.

Lo peor de todo es que en muchos de estos contenidos se recomiendan medidas que pueden tener repercusiones negativas en nuestro organismo. Tal es el caso del uso de dióxido de cloro.

Internet está plagado de noticias sobre el nuevo coronavirus que no necesariamente tienen un sustento científico. (Foto: Shutterstock)
Internet está plagado de noticias sobre el nuevo coronavirus que no necesariamente tienen un sustento científico. (Foto: Shutterstock)

¿Qué es el dióxido de cloro?

Al dióxido de cloro se le viene llamando en Internet y redes sociales como Suplemento Mineral Milagroso (MMS). Se trata de una solución al 28% de clorito de sodio en agua destilada.

Este producto ha cobrado fuerza los últimos años, incluso hay quienes aseguran haberse curado de una variedad de dolencias y males gracias a su consumo. No obstante, ninguna agencia de medicamentos lo reconoce como tal. Es más, instituciones de todo el mundo han advertido sobre los adversos que podría ocasionar la ingesta de esta sustancia.

Así, Health Canada, el Departamento de Salud Federal de Canadá, ha lanzado en repetidas ocasiones advertencias en torno al riesgo de utilizar este químico.

“Health Canada no ha aprobado ningún producto de salud que contenga clorito de sodio para consumo humano. Como tal, la venta de productos MMS no está permitida por la Ley de Alimentos y Medicamentos y sus Reglamentos. Health Canada ha advertido a los canadienses sobre los graves riesgos para la salud que representan estos productos y ha tomado medidas para eliminarlos de la venta en varias ocasiones”, se lee en un informe de 2018.

Y continúa: “El clorito de sodio es un químico utilizado principalmente como agente blanqueador y desinfectante textil, así como para la purificación de agua industrial. La ingestión de clorito de sodio en las concentraciones contenidas en los productos MMS puede causar intoxicación, insuficiencia renal, daño a los glóbulos rojos, dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea, entre otros daños.

Lo propio ha hecho la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), que en 2010 ordenó el retiro de estos productos del mercado y la clausura de los sitios web que los promocionaban.

Organizaciones de todo el mundo han advertido sobre los posibles efectos adversos que podría ocasionar la ingesta de esta sustancia.  (Foto: GEC)
Organizaciones de todo el mundo han advertido sobre los posibles efectos adversos que podría ocasionar la ingesta de esta sustancia. (Foto: GEC)

Dióxido de cloro y coronavirus

Hoy, en plena pandemia provocada por el nuevo coronavirus, los que promueven el dióxido de cloro han empezado a promocionar la solución como una fórmula para combatir al virus. Andreas Kalcker Kalcker, uno de los más acérrimos y mediáticos defensores del producto, ha pedido a las autoridades que utilicen dióxido de cloro ante la crisis sanitaria.

Según los partidarios de este insumo, el clorito de sodio se diluye en agua y se mezcla con un ácido suave (limón o vinagre, por ejemplo), lo que termina generando un gas llamado dióxido de cloro que tiene, en teoría, un potente efecto desinfectante el cual destruye todas las bacterias y patógenos, protege las células y refuerza el sistema inmunitario.

Pero la verdad es que no existe evidencia científica que avale tal información, por el contrario, y como vimos antes, su ingesta puede ser perjudicial para la salud.

“[El clorito de sodio] tiene una serie de compuestos parecidos a los desinfectantes y a la lejía. Puede servir para limpiar superficies, pero no te va a ayudar en el uso personal en el cuerpo porque es tóxico. Por ahí no va la cosa. También hay algunas personas que dicen que debemos hacer gárgaras con ciertos productos, pero eso tampoco sirve, las gárgaras no matan al virus, menos aun cuando se usan compuestos que nos son viricidas”, explica a El Comercio Alfonso Zavaleta, médico especialista en farmacología y profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).

Aclaración: Este artículo fue publicado originalmente el día 7 de abril, pero ha sido actualizado a propósito de la presentación que Andreas Ludwig Kalcker haría en el Congreso de la República.

¿Cuáles son los síntomas del nuevo coronavirus?

Entre los síntomas más comunes del COVID-19 están: fiebre, cansancio y tos seca, aunque en algunos pacientes se ha detectado dolor corporal, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y diarrea. Estos malestares pueden ser leves o presentarse de forma gradual; sin embargo, existen casos en los que la gente se infecta, pero no desarrolla ningún síntoma, precisó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, la entidad dio a conocer que el 80 % de personas que adquieren la enfermedad se recupera sin llevar un tratamiento especial, 1 de cada 6 casos desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, la gente mayor y quienes padecen afecciones médicas subyacentes (hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes) tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave y que solo el 2 % de los que contrajeron el virus murieron.

¿Quiénes son las personas que corren más riesgo por el coronavirus?

Debido a que el COVID-19 es un nuevo coronavirus, de acuerdo con los reportes que se tienen a nivel mundial, las personas mayores y quienes padecen afecciones médicas preexistentes como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes son las que desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

(El Comercio)