VIENE LA OLA Y EL RÍO SE VA

Las autoridades y ciudadanos ucayalinos se encuentran en estos días en una tremenda rémora con dos situaciones que nos sacarán de la cotidianidad, porque tenemos el deber de tomar decisiones aunque nos neguemos a pensar que son cosas que deciden otros por nosotros o, de lo contrario, no nos va a tocar.

Sobre una segunda ola del nuevo coronavirus que nos caería a fin de año, debe mover la conciencia para retomar lo que ya estamos dejando de hacer, tomar las previsiones dentro de casa y fuera de ella. Todos hemos padecido la disminución de los ingresos económicos, a la mayoría al parecer, el día a día se ha convertido en necesidad de sobrevivencia y escoger entre muero de hambre o muero con la infección.

Mientras el antídoto anticovid  va tomando forma en laboratorios, los ciudadanos debemos no esperar enfermar o hacer con nuestras actitudes que mueran los más vulnerables; es necesario que el lavado de manos y el alcohol quede permanentemente como lo más usual en los hogares y en establecimientos de toda índole.

Es más, las municipalidades deberían brindar las facilidades para que cada establecimiento instale sus protectores solares, con estilo y buen diseño para que el sol que quema a más de 40 grados o las copiosas lluvias no menoscaben a los pucallpinos mientras hacen larga cola en bancos y otros negocios.

Es más, Pucallpa y distritos de gran urbe deberían tener sus tapasoles de un solo estilo para uniformizar la comodidad y la buena vista de la ciudad. Una tarea no difícil de emprender.

De otro lado, hace unas semanas las autoridades han comenzado a movilizarse por el preocupante alejamiento del río Ucayali de la ribera de Pucallpa; similar situación hemos padecido décadas atrás y el asunto es que tal distanciamiento trae cola no solo para la población y empresas que utilizan el transporte fluvial, es menester de los pucallpinos preocuparse por el agua que consume, si actualmente estamos con la justas renegando con la proveedora OTASS, qué sería de nuestra salubridad si la balsa de captación queda literalmente en “una cocha”.

A empujar entonces nuestras recomendaciones y hacer prevalecer para que no se aleje de la agenda social estos temas cruciales para el bienestar citadino. ¿Alguien ha preguntado por la Hidrovía Amazónica? Pues, en estas circunstancias inquirimos, si ya estaría operando, habría buenas soluciones para Pucallpa y otras ciudades ribereñas, quién sabe.

YRIS SILVA ORBEGOSO