17 Enero, 2021

Vemos con mucha preocupación que en una semana sucedieron dos muertes debido al peligroso Dengue hemorrágico y que lo peor del caso es que los familiares denuncian que los pacientes no tuvieron el tratamiento adecuado ni el diagnóstico respectivo.

La primera de ellas fue una estudiante de la Universidad Nacional de Ucayali de la escuela de Psicología, a quien inclusive las mismas enfermeras le dijeron que no sea muy exagerada al expresar el dolor que la estaba aquejando, y cuando se dieron cuenta de la gravedad ya era demasiado tarde y nada pudo evitar el fatal desenlace.

Lo peor del caso es esa indiferencia de algunos trabajadores de salud, quienes ni se inmutan con el dolor ajeno dejando mal parados al resto de ellos que sí tienen esa vocación de servicio para el cual se formaron y ayudar al prójimo más aún si este tiene alguna dolencia o resquebrajamiento de su salud.

El otro caso es el de una gestante, que falleció por un mal diagnóstico y ya en las últimas le hicieron los exámenes que arrojaron el fatal Dengue hemorrágico, cuando ya nada se podía hacer ya que su caso empeoró debido al óbito fetal lo que le ocasionó una septicemia generalizada.

La familia en este caso también denuncia un mal tratamiento y equivocado diagnóstico, situación que viene siendo el factor común en ambos decesos y que ya causa cierta preocupación en la población debido a que poner nuestra vida en manos de estos servidores no ofrece muchas garantías que digamos.