En Vista Alegre están los olvidados de la pandemia

Exiliados y en el olvido. Las más de 720 familias de la comunidad nativa Vista Alegre, del distrito de Iparía, en la provincia Coronel Portillo, no reciben atención médica, sus más de 800 alumnos de los tres niveles educativos no realizaron ni una sola vez una clase virtual. La vacunación contra el covid-19 para sus adultos mayores, “nunca llegará”, por ello, esperan una muerte anunciada en la tercera ola del virus.
Los médicos tienen miedo de atenderte, se niegan”, sostuvo indignado Limber Valentín, líder de la comunidad. ¿Entonces con qué se tratan? Las familias recurren para sanar sus males a la medicina tradicional; porque la madre naturaleza no abandona “como el Estado”.
Vista Alegre se tiñó de luto con cada muerte ya predecible de sus enfermos de covid, que aunque no representó un gran índice, pudo haberse llevado la vida de todos en la comunidad, como se llevó la vida de 1194 personas –en lo que va del año- en toda la región hasta el último miércoles.

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Educación:
Son 225 los adolescentes en la etapa secundaria, 300 estudiantes en la etapa primaria y 320 niños en la etapa preescolar, que sólo desean no volver a perder el año escolar. Ellos necesitan que se implemente internet en sus instituciones bilingües, porque no les basta que sus maestros los visiten de 2 a 3 veces por mes.
Adultos mayores:
“Los abuelitos shipibos tienen miedo de vacunarse, creen que la vacuna durará sólo tres años”, dijo su líder. ¿Por qué le tienen miedo a la inoculación, qué creen que pasará después de esos tres años? Por muy cómica que parezca la respuesta; a los “portadores de los saberes ancestrales” les aterra que la vacuna se convierta en un “microchip”. “Ellos están esperando que venga otra ola y se los lleve”, zanjó.
Los comuneros aún tienen la esperanza de que las autoridades correspondientes lleguen a sus tierras e informen sobre la vacuna. Anhelan que llegue el día en donde ser parte de una comunidad nativa no sea sinónimo de: exilio y olvido.


MARTHA ZACARIAS

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