La conmovedora historia del abuelito «mil oficios» que sobrevive con solo 20 soles semanales.

0
93

Un hombre de 83 años se gana la vida trabajando en un taller de planchado y pintura, labor por la que le pagan unas propinas con las que debe subsistir en la ciudad de Huancayo.

Al ingresar al taller ubicado en la cuadra dos del jirón Áncash en Chilcam se ajusta una vieja mascarilla de tela para protegerse del COVID, ya que a sue dad la enfermedad podría ser letal. Se coloca un traje Viejo, impregnado de aceite de carro,y en la cabeza viste con una gorra que apenas le cubre los ojos, para protegerlo del sol.

Trabaja junto al dueño del local, quien le da parte de la ganancia, unos 20 soles a la semana para que pueda subsistir. Hay días que no hay trabajo y no recibe nada, y sus conocidos le invitan a almorzar.

VER TAMBIÉN: Aplauden a policías que mataron a ladrón que tomó por rehén a una mujer (VIDEO)

Pero, su preocupación es que al mes debe juntas unos 100 soles, para pagar el alquiler del cuarto en la quinta donde vive, pues allí cría cuyes para, de vez en cuando, comer algo nutritivo.

“Mis hijos están en Lima, ellos me han abandonado, no se comunican, hace 10 años que no se nada de ellos, ni me echan de menos ni me mandan ni un centavo”, increpa, el humilde anciano, que está resignado a seguir trabajando hasta que las fuerzas lo acompañen.

El abuelito, quien tiene la vista afectada y no escucha bien, suele llamar a sus amigos del taller para que lo ayuden a entender, y ellos le gritan al oído.

VER TAMBIÉN: Pucallpa: Policías intentaron ingresar droga a penal

Pese a las dificultades, es muy empeñoso. Se encarga de la soldadura autógena  y de las chapas de los vehículos que entran al taller de planchado y pintura. Todo esto lo aprendió en su juventud, cuando realizó su servicio militar.

A pesar de que el dueño le mencionó que ya no puede trabajar y que sería mejor darle su puesto a personas jóvenes, Ayrampito le pide que tenga compasión y que lo deje estar allí.  Además de la mecánica, también trabaja en la chacra cuando es época de cosecha.

El pasado 3 de mayo, Ayrampíto acudió solo al Centro Internacional de Negocios en Yanama, para aplicarse la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19. El 24 de mayo volvió nuevamente solo por la segunda. Ante esto, las enfermeras se conmovieron al verlo sin familiares.

VER TAMBIÉN: Camión cisterna impacta contra colectivo frente a Parque Natural

A pesar de que posee SIS, cuando acude al centro de salud no lo atienden por los dolores corporales que presenta, pero sabe que si va al hospital o a una clínica, los escasos soles que gana, no le alcanzará.

Es por ello que pide a las autoridades que lo apoyen y le otorguen Pensión 65, para ello está dispuesto a que ingresen al cuarto donde vive y que corroboren el estado de extrema pobreza en la que se encuentra.

ÍMPETU INFORMA

Deja un comentario