Covid-19: “Debería haberme dado la maldita vacuna”, el estremecedor último mensaje de infectado antes de morir

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A sus 39 años, Micheal Freedy, tenía la intención de vacunarse, pero decidió esperar a ver como funcionaba la vacuna antes de tomar la decisión. Esa medida terminaría por sentenciar su muerte.

Su pareja, Jessica DuPreez, informó a medios locales que únicamente iban a esperar un año para vacunarse. Ellos nunca despreciaron la ciencia, sólo querían ser cautelosos. Respetaban las medidas de protección para combatir el virus.

Un rutinario paseo de la familia por la playa, terminaría por desencadenar consecuencias trágicas. Freedy acabó en urgencias con quemaduras de sol. No podía comer ni dormir y tenía escalofríos, pero el médico lo envió a casa. Volvió a urgencias cuando los síntomas persistieron, allí se enteró de que había algo más que una intoxicación por el sol. Se enteró que dio positivo al virus.

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Los síntomas empezaron a empeorar y la salud de Freedy se vio perjudicada gravemente. Le costaba respirar. Cuando intentó ponerse de pie, se cayó. Sabía que algo iba muy mal. La pareja corrió a otra sala de urgencias, donde los miembros del personal descubrieron que tenía poco oxígeno en la sangre y se sorprendieron de que incluso fuera capaz de hablar.

“Debería haberme dado la maldita vacuna”, le escribió a su esposa antes de morir.

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“Le dije que por favor luchara para poder volver a casa con nosotros. Me dijo que sí, que lo había prometido, que lo estaba intentando, pero que era difícil”, agregó DuPreez.

“Fue igual que lo que se ve en la televisión”, dijo, con gritos de “¡Emergencia, código rojo!” y gente corriendo con palas y pidiendo bisturíes, comprobaciones de pulso, compresiones torácicas desesperadas. “Y cuando eres un espectador no puedes intentar escabullirse por la puerta. Sólo tienes que quedarte en la parte de atrás de la habitación y fuera del camino”.

«La cara de Freedy se puso morada, y luego se fue», finalizó su pareja.

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