La Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (Sopemi) alerta sobre la situación precaria de los médicos intensivistas en el Perú, donde las condiciones laborales afectan su salud física y mental.
La falta de camas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y la escasez de personal especializado son problemas persistentes, exacerbados durante la pandemia de COVID-19.
Las listas de espera para pacientes en estado crítico son extensas, con hasta cinco a diez pacientes que no pueden ser admitidos por cada paciente aceptado.
Deficiencia de Infraestructura
El país enfrenta una seria deficiencia en la relación de camas UCI por población, con solo 1 por cada 100,000 habitantes, muy por debajo de las recomendaciones de la OCDE de 12 por cada 100,000.

Sopemi propone la actualización de la Norma Técnica sobre el funcionamiento eficiente de los Servicios de Cuidados Intensivos y la formalización de unidades de apoyo como terapia respiratoria y soporte nutricional.
Déficit de Profesionales
Aunque hay aproximadamente 900 médicos intensivistas registrados, se estima que se necesitan al menos 3000 para cubrir adecuadamente las necesidades del país.
El pago por acceder a camas UCI ha sido un problema, con más del 10% de peruanos admitiendo haber realizado algún pago en instituciones de salud, lo que alimenta actos de microcorrupción.

Esta situación perjudica especialmente a las personas más vulnerables que necesitan atención urgente y evidencia la urgente necesidad de reformas en el sistema de salud peruano.



