La Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Ucayali, que preside el magistrado Américo Urcino Torres Lozano, ratificó la sentencia a Edwin Valera Chuquipiondo, imponiéndole cuatro años de pena privativa de la libertad, suspendida por tres años, sujeta a reglas de conducta, por el delito de receptación agravada en agravio de Dante Joel Reátegui López. Además, se le ha impuesto una multa de 60 días y una reparación civil de mil 500 soles, que deberá pagar a la parte agraviada.
Los hechos que llevaron a esta sentencia ocurrió el 12 de mayo de 2020. A las 11 de la mañana, durante un patrullaje rutinario por la avenida Encarnación Villacorta, en el asentamiento humano Jorge Velásquez, en la jurisdicción del distrito de Manantay, la policía interceptó un motocarro con características sospechosas. El vehículo, de marca Honda y modelo CG125, con placa de rodaje número 5513-3U, presentaba irregularidades que indicaban que estos elementos podían ser falsos.
Al percibir estas anomalías, la policía procedió a realizar una pericia de identificación vehicular. Los resultados confirmaron que tanto la placa de rodaje como el número del motor y el VIN de 17 caracteres alfanuméricos, no eran auténticos. Ante estos hallazgos, el vehículo y su conductor fueron trasladados a la comisaría de Pucallpa. Allí, se descubrió que la identidad real del motocarro correspondía a la placa de rodaje 5342-AU, la cual tenía una orden de captura vigente a nivel nacional por el delito de hurto agravado, según la orden Nº 1402, emitida el 24 de julio de 2019 y presentada por Dante Joel Reátegui López.
Después de llevar a cabo las diligencias correspondientes, el Ministerio Público del distrito fiscal de Ucayali determinó que no había pruebas suficientes para imputar el delito de receptación agravada contra el conductor del motocarro, Ricky Martin Valera Linares. Sin embargo, para su padre, Edwin Valera Chuquipiondo, sí existían pruebas contundentes que lo vinculaban al delito. Se estableció que fue él quien adquirió el vehículo y mandó a grabar artesanalmente nuevos números de identificación en el motocarro, tratando de encubrir su procedencia ilegal.

