La noche de San Juan, aunque lleva el nombre de un santo cristiano, tiene raíces que se remontan mucho antes de la era cristiana. Desde tiempos paganos, se celebraba el solsticio de verano con hogueras, marcando el inicio de un nuevo ciclo de luz y vida. El cristianismo luego integró esta festividad, relacionándola con San Juan Bautista, el precursor de Jesucristo.

El fuego un ritual
Las celebraciones con fuego son centrales en esta festividad, simbolizando la renovación y el renacimiento. El fuego purifica y el agua del baño al día siguiente completa el ciclo, destacando el carácter cíclico y ritualístico de la celebración.
San Juan es una festividad arraigada en la cultura popular, especialmente en lugares como Barcelona, donde las hogueras y los petardos son tradición desde la Edad Media. A pesar de prohibiciones históricas y cambios sociales, la comunidad ha mantenido viva esta celebración, destacando su importancia como parte de la identidad cultural.

