En julio del 2023, la Defensoría del Pueblo verificó el hacinamiento de 2568 internos del penal de Pucallpa en un local construido para albergar a solo 792 reclusas/os. La Defensoría encontró que “el presidio presenta un hacinamiento del 300% y que, pese a esta sobrepoblación de internas/os, existe déficit de agentes penitenciarios. En agosto del 2024, esa situación, salvo el número de internos, no habría cambiado. Lo nuevo es que familiares de los reclusos se han animado a declarar.
TAYTAS
Los familiares de los internos, que pidieron mantener la reserva de su identidad para evitar represalias, denunciaron que hay cobros indebidos y maltratos al interior de la cárcel. Los llamados “taytas” o delegados y sus “disciplinas”, presuntamente, con apoyo de algunos malos funcionarios se imponen violentamente sobre los demás.
Detrás, estaría un oscuro negocio de cientos de miles de soles.
Los familiares de los reclusos, exigen a las autoridades penitenciarias que, por transparencia y democracia, ya no se permita la reelección de delegados o “taytas” que se mantienen en esos cargos durante muchos años, estableciendo una dictadura al estilo Nicolás Maduro de Venezuela.
A DEDO
Afirman los familiares de los reclusos, que en los ocho módulos (entiéndase pabellones) del establecimiento penitenciario, (incluyendo el módulo de mujeres), los funcionarios del INPE de turno, habrían designado “a dedo” a los delegados como representantes de cada módulo, vale decir módulo 1A , 1B , 2A, 2B, 3A , 3B , 4A y el CREO 4B.
Para esta elección, ni siquiera tomarían como modelo a las Apafa, donde se realizan elecciones reales y transparentes. Es decir, no se permite que cada interno del penal emita su voto secreto. La modalidad de la supuesta elección, es coercitiva.
El delegado de turno (que tiene 4 o 5 años en el cargo) cuando busca su reelección lo hace acompañado del personal INPE y usan el sistema de elección a mano alzada. Por supuesto que lo hacen para mirar quienes votan en contra.
La mayoría vota por la reelección para evitar que los trasladen de penal (en las famosas lanchadas), los trasladen de módulo o pierdan sus camas u otros bienes personales y, si tienen algún negocio, pierden el manejo de los kioskos de venta (conocidos como economatos).
En un país que se supone democrático, en el penal de Pucallpa existiría una absoluta dictadura, de parte de los “taytas” en complicidad con algunos funcionarios. Claro que no sería gratis.
EL “NEGOCIO”
Los familiares de los reclusos, afirman que cada interno que ingresa al penal, es considerado un “nuevo” y debe aportar entre dos a tres mil soles si quiere gozar de tranquilidad, si quiere evitar atropellos y maltratos que se producen de diferentes formas.
Según los cálculos, estos “aportes” dejarían un ingreso de entre ocho a diez mil soles mensuales que depositan los “nuevos ingresantes”.
Por esos “aportes” anualmente cada módulo recoge, mínimo, cien mil soles. Si se multiplica por ocho pabellones, fácilmente se mueven 800 mil soles al año de los “aportes” que irónicamente, llaman “voluntarios” en todo el penal.
Los familiares de los reclusos, con los números astronómicos bailando entre rejas, preguntan dónde está ese dinero que mucha gente humilde entrega para que no maltraten a sus familiares recluidos. Como en los trucos de magia, nadie lo sabe, pero se imagina.
Y, aunque saben que está por demás pedirlo, los familiares de los reclusos, tienen la esperanza que algún fiscal valiente y diligente (difícil que los haya) se atreva a hacer una investigación profunda de este “negocio”.
También piden, con algo de fe, que el Ministerio Público intervenga para garantizar la elección de delegados sin amenazas ni presiones. Entonces, los reclusos podrían elegir a reclusos que entiendan el proceso de reeducación y resocialización de la población penal, dejando a un lado los maltratos y abusos, que afectan la economía de familias humildes que, a veces, tienen que empeñar hasta la camisa para conseguir los dos o tres mil soles.
Afirman los familiares que, si a los internos se les pide hablar sobre este tema, no lo harán, (como diría el tradicionalista Ricardo Palma) por las tres razones del Oidor: por miedo, por miedo y por miedo.
El temor a ser trasladado en una lanchada, trasladado a otro módulo, o, lo más terrible, ser enviado “al hueco”, acusado de supuesta indisciplina cuando no cumplen los caprichos del “taita” y sus “disciplinas” (personajes encargados de “ablandar” a los internos que no pagan o se oponen)
ELECCIONES
Los denunciantes piden la intervención de la Defensoría del Pueblo, Defensa Pública, Ministerio Público, para que garanticen un proceso electoral interno y se elija a la persona más idónea y que convoque más confianza en la población del penal, dejando atrás a los que están mucho tiempo como delegados y que usarían los fondos de los “aportes”, para reelegirse indefinidamente. ¿A quiénes les pagan o quiénes viven de los delegados? Eso, debería revelarlo una investigación.
Reclaman que se realicen nuevas elecciones de todos los delegados y disciplinas, prohibiéndose que los internos que han ejercido el cargo de delegado, vuelvan a postular. Deben asumir nuevos delegados, preocupados por la salud y recuperación de los internos y no por los dineros que abusivamente cobran. Debe haber un cambio total de los hijos de Maduro en el penal de Pucallpa.
Piden que el ministro de Justicia, fiscales, congresistas y otros funcionarios pongan interés y atiendan este reclamo.
DROGAS
También piden que se investigue el negocio de las drogas, montado por algunos delegados y sus disciplinas en cada celda (también le llaman ambiente). Daña la salud y tranquilidad de la población que no consume esas drogas, que llegan a inhalar involuntariamente.

