Una discapacidad no es un motivo para no emprender

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Hace 22 años, un accidente de tránsito dejó invidente a Juan Lavi Vela, sin embargo, este padre de familia con la ayuda de su hijo, retomó el legado familiar con el emprendimiento de helados artesanales de aguaje y ungurahui, y decidió reabrir su negocio en la esquina de la avenida Bellavista con 9 de Octubre, en Callería.

“Fue mi padre el que me enseñó este negocio, a los 12 años íbamos juntos vendiendo los helados. Aquí aprendí los procedimientos mientras cargábamos la carreta por toda la ciudad”, comenta Lavi. Hoy, con 55 años y con ceguera permanente, Juan volvió a empezar su negocio llamado, “Los 3 hermanitos”.

Tras haber pasado su niñez y adolescencia aprendiendo de su progenitor, a los 21 años se independizó y creó su primer punto de venta en la intercesión del jirón Coronel Portillo con Tarapacá, con ello mantenía a su familia y daba educación a sus hijos, pero un día, mientras volvía de la rutina común de su trabajo, un accidente de tránsito le cambió la vida.

“Volvía a mi casa tras vender mis helados, cuando el motocarro en el que iba como pasajero chocó, entonces quedé tendido en el piso tras haber recibido un golpe en la sien, luego del accidente los doctores me diagnosticaron desprendimiento de retina, desde ahí perdí la visión”, nos manifiesta Juan, con total serenidad, acotando que a pesar de haber sido momentos duros, nunca se dio por vencido.

Desde entonces la familia de Lavi Vela lo apoyó con víveres y dinero para que pueda subsistir junto a su mamá e hijos, hasta que llegó el covid-19 y vio necesario volver a trabajar tras la crisis que trajo la pandemia. Gracias al apoyo del último de sus hijos y de su nuera hace siete meses volvió a reactivar el negocio de helados con frutas regionales exóticas.

¿Cuál es el procedimiento de elaboración de helados?

Don Juan nos revela que no necesita ninguna máquina ni electricidad para realizar su producto y que solo usa una caja de 35 cm. La llenas con hielo y sal; viertes las frutas y las bates con un tubo de acero de 50 cm de alto. Acotó que no utiliza preservantes y que todo es totalmente natural. Sin embargo, entre carcajadas manifiesta que tiene un secreto que no puede revelar.

Algo particular es que Juan desarrolló hábilmente sus años de práctica y no necesita poder ver el producto para saber cuándo ya está listo, sino ha creado un sistema de 40 minutos de batido que cumple cabalmente para lograr el exquisito sabor de sus helados.

Juan manifiesta que se siente muy contento con el apoyo de la población, pues tras haberse atrevido a volver a emprender a pesar de su discapacidad, esta no ha sido un impedimento para que los clientes lleguen a su encuentro, por lo que siempre trata de brindarles lo mejor, desde el producto, la limpieza y la atención. Además dijo que el apoyo de su familia es fundamental y animó a aquellos que quieran emprender, que se arriesguen y que nunca le pongan dudas a sus sueños.

YADIRA HUAMAN

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