Por Carlos Tubino Arias Schreiber
El pasado 11 de Setiembre falleció en su hogar el Ex Presidente Alberto Fujimori en medio de sus seres queridos, pasó a la eternidad con serenidad recibiendo el sacramento de la unción de los enfermos antes de su encuentro con Dios; increíblemente hubieron personas que lucharon para que muriera abandonado en la cárcel persiguiéndolo sin misericordia, como los Magistrados de la Corte y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
No tendrán paz en sus conciencias por haber actuado sin humanidad ante un anciano de 86 años con cáncer terminal, su forma de proceder ha validado los múltiples cuestionamientos que se les viene haciendo por sus inadmisibles injerencias en nuestro país.
En contraposición con esta línea de conducta estamos los que vestimos el uniforme de nuestras FFAA y PNP durante el Proceso de Pacificación y que se nos encomendó enfrentar a las Organizaciones Terroristas Sendero Luminoso (OT-SL) y Túpac Amaru (OT-TA), las que atacaron vilmente a la sociedad peruana con acciones terroristas; es importante tener en cuenta que fueron consideradas las más sanguinarias del mundo occidental.
La OT-SL realizó un baño de sangre al aplicar una estrategia Maoísta para llegar al Poder.
Entre 1980 y finales de 1982 los terroristas de Sendero Luminoso asolaron las serranías de la Región Ayacucho con impunidad en el gobierno de Fernando Belaúnde que los tildaba de abigeos.
Actuó en forma timorata y los dejó fortalecerse, haciendo intervenir tardíamente a las FFAA cuando ya atacaban los pequeños pueblos de nuestra serranía para formar el embrión del nuevo Estado, asesinando a sus Alcaldes, Tenientes Gobernadores y a los propietarios de bodegas, que ellos consideraban que representaban al capitalismo, para nombrar cuatro Comisarios que representaban a la OT-SL.
Luego se iniciaron los asesinatos y emboscadas contra los integrantes de las FFAA y PNP, así como la destrucción de las Torres de Alta Tensión y los Coches Bomba contra la población indefensa.
Esta forma de actuar se potenció en el Primer Gobierno de Alán García con Paros Armados, más terror y sangre sin ningún acompañamiento en las operaciones por parte del Gobierno y del Congreso.
Todo esto tuvo un cambio brusco al asumir la Presidencia de la República el Ing. Alberto Fujimori en 1990, se empezaron a tomar decisiones políticas firmes con la asignación presupuestal que se requería para apoyar las operaciones de las FFAA/PNP, se crearon los Tribunales sin Rostro que permitieron detener los asesinatos a jueces y fiscales que los procesaban, además de imponerles las penas apropiadas de Cadena Perpetua, anuladas posteriormente por el Ex Presidente Valentín Paniagua.
En todo el país las Fuerzas Armadas en un trabajo de hormigas organizaron 7,963 Comités de Autodefensa con el apoyo del gobierno, entregándoles escopetas a sus integrantes para impedir el accionar de la OT-SL, actuando bajo el control de los Jefes Políticos Militares.
Finalmente, la victoria se obtuvo cuándo se destruyó la capacidad operativa de estas Organizaciones Terroristas en el campo y posteriormente en las ciudades, donde se habían dedicado a colocar coches bomba.
La captura de sus líderes y la exitosa Operación Chavín de Huántar donde el Presidente Fujimori tuvo una activa participación, sellaron su destrucción definitiva.
Esta es la verdad histórica, no lo olvidaremos, a él nuestro permanente agradecimiento y reconocimiento. QEPD.




