Desde el 2020 hasta abril denunciaron 828 desapariciones

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La huella de los desaparecidos

Desde el 2020 hasta abril de este año, se realizaron 828 denuncias por desaparición en Ucayali, según el Registro Nacional de Información de Personas Desaparecidas (Reniped). Dicho Registro señala que en los primeros meses del 2022 fueron ubicadas apenas 23 personas. Asimismo, los indicadores señalan que el mayor número de desaparecidos son niños, niñas y adolescentes.

El Reniped es la base datos centralizada que contiene la información de las personas cuya desaparición fue denunciada ante la Policía Nacional del Perú. Esta nos dice que en el 2020 se reportaron 409 casos de desaparición, cifra que supera los casos de desaparición denunciados en el 2021. Cabe indicar que durante ese año el Perú estuvo en más de cuatro meses de confinamiento producto de la pandemia vivida por el Covid-19.

De los 409 casos reportados, más de la mitad fueron mujeres, específicamente se realizaron 264 denuncias de desaparición de niñas, adolescentes y mujeres adultas. Que son las principales víctimas de redes delictivas dedicadas a la trata de personas para explotarlas sexual o laboralmente.

En el 2021 se mostró una baja en los indicadores, se denunciaron 344 casos de desaparición, pero el número de desaparecidas femeninas siguió siendo superior al 50% de casos denunciados. Fueron 231 las niñas, adolescentes y mujeres adultas que no regresaron a casa.

Hasta abril de este año se registran 76 denuncias, 36 de estas son de desaparecidas. Este año el Reniped incorporó una nueva información; los casos de personas ubicadas.

Durante el mismo lapso de tiempo se ubicaron a 23 desaparecidos, pero no se detalla si las 23 personas ubicadas fueron reportadas como desaparecidas este 2022, por lo que se infiere que sus casos pudieron ser denunciados en años anteriores.

¿SE VAN O SE LOS LLEVAN?

Aunque no hay un registro oficial que detalla las razones por las que desaparecen, no es un secreto que, en el caso de adolescentes, un número significativo huyeron de sus viviendas con su pareja sentimental, según versiones de su propia familia. Pero ¿qué nos dice la ley?

El Código Penal establece, dentro de los delitos contra la familia, en su artículo 148 la inducción a la fuga de menor de edad:

“El que induce a un menor de edad a que se fugue de la casa de sus padres o de la de su tutor o persona encargada de su custodia, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de dos años o con prestación de servicio comunitario de veinte a cincuenta y dos jornadas”, se lee.

Este delito encaja solo cuando la persona que induce a la menor o al menor a escapar es un adulto.

EL TRABAJO SOÑADO

Los casos de desaparición reportados luego que la víctima fue a trabajar a una región lejos de su hogar o a una entrevista con fines laborales, pueden ser de mujeres o varones captados por una red de trata de personas.

Las víctimas de esta extendida forma de trata proceden principalmente de sectores pobres. Son captadas y sometidas con el cuento del trabajo. Les ofrecen viajar a otros lugares para laborar con un sueldo muy alto, estos son comúnmente para ser empleadas domésticas, meseras, cocineras, etc.

Una vez en el lugar son retenidas en condiciones de esclavitud realizando una serie de trabajos en los sectores de la agricultura, minería, pesca o construcción, junto a servidumbre doméstica y otros trabajos que hacen uso intensivo de mano de obra.

Pero las víctimas no son siempre mujeres, en la parte oriente del país, se capta a varones para labores relacionadas al sector de la madera o al sembrío de hojas de coca.

EXPLOTACIÓN SEXUAL

Uno de los destinos más comunes en los que terminan las víctimas de trata de personas, que son en su mayoría mujeres adultas, adolescentes y niños y niñas, es la explotación sexual.

En los últimos dos años, la Policía rescató a menores de edad que eran prostituidas por el sector de la plaza del Reloj Público, víctimas de redes de trata de personas.

LAS TIENEN QUE BUSCAR

El mayor Charles Vásquez Acosta, jefe del departamento de Seguridad del Estado de la VXIII Macro Región Policial y exjefe de la División de Investigación Criminal, en conversación con Ímpetu, informó sobre el protocolo que debe seguir la Policía cuando recibe denuncias de desaparición.

“Se debe tener en cuenta que no solamente los familiares pueden denunciar los casos de personas desaparecidas, pueden ser cualesquiera a nivel regional y nacional, pero lo tienen que hacer de forma presencial en las comisarías o dependencias de la Policía”, dijo Charles Vásquez.

El personal policial debe responder con inmediatez, urgencia y prioridad ante las denuncias por desaparición.

“El caso de desaparición debe ser reportado al Ministerio Público y con los datos principales de la persona desaparecida se debe sentar la denuncia en Sistema de Denuncias Policiales- Sidpol o en su defecto, en Sistema de Registro de Denuncias de Investigación Criminal (Sirdic), según corresponda”, agregó.

Una vez la denuncia sea subida al sistema, se genera una alerta de desaparición a nivel nacional. En caso la comisaría se encuentre en una zona rural, donde no haya conexión a internet, la Policía tiene la obligación de dirigirse a una comisaría cercana con internet, de forma inmediata, para levantar el sistema de alerta, en caso la persona desaparecida sea un menor de edad y mujeres en situaciones de violencia de alto riesgo.

“De inmediato tenemos también que acercarnos al lugar de los hechos donde posiblemente haya desaparecido, perdido o sido víctima de la sustracción para buscar indicios, elementos probatorios, como imágenes de cámaras, si tiene un celular por la geolocalización. Aunque no haya internet”, añadió.

Asimismo, el mayor desmintió que se tienen que esperar el transcurso de 24 horas para que la Policía pueda atender la denuncia.

De las denuncias realizadas desde el 2020 hasta abril en esta región, 518 fueron casos de mujeres, lo que representa al 62.59%. Cientos no fueron encontradas y hasta la fecha, al menos su familia o allegados, las siguen buscando.

MARTHA ZACARIAS

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