La muerte se vende en las redes

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Los sicarios no le dan la espalda a la modernidad y osan promocionarse a través del internet. Estos asesinos a sueldo ofrecen sus ‘servicios’ para asesinar, según lo afirman de manera «seria, profesional y con experiencia». Incluso, prometen viajar a otras partes del país a ejecutar los homicidios.

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Mostrando sus armas, balas, diferentes tipos de motos y apuntando en la cabeza a personas, entre ellas un bebé, supuestos sicarios vienen ofreciendo sus servicios a través del Facebook.

Bajo nombres como ‘Sicarios de Sangre Fría´ y ‘Sicario a domicilio’, entre otros, estos sujetos ‑‑en su mayoría jovencitos‑‑ dicen en sus cuentas que ‘hacen pagar a los vivos’. Y aunque parezca increíble, varios de sus contactos les piden sus números de teléfono. Las cuentas están saturadas de imágenes sangrientas, dando a entender que se estarían atribuyendo a ciertos ‘ajustes’.

Usted se preguntará ¿Existen sicarios a domicilio en la ciudad de Pucallpa? La respuesta sería sí de comprobarse la investigación que viene siguiendo la fiscalía sobre el caso del asesinato de la exregidora Brenda Rodríguez y su pareja Jhon Vásquez, que por 500 soles, presuntamente la habrían mandado a matar el 11 de diciembre 2021, incluso delante de la hija de once años de la regidora.

Los supuestos asesinos de la regidora, Wagner Cárdenas y Nixon Ruíz, serían parte de la banda criminal Los Intocables de Begazo, según la Policía y la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), dedicada al sicariato y al robo a mano armada. Afirmaciones y evidencias acusan a los integrantes de esta banda de ser los autores del doble asesinato de Brenda Rodríguez y su pareja; así como, del intento de asesinato del consejero Emerson Guevara Tello.

Como se recuerda, Emerson Guevara, fue herido de bala el 2 de diciembre de 2021 por la noche. El intento de asesinato estuvo camuflado por robo.

Según la pericia balística, concluyó que en ambos atentados, contra el consejero y contra la regidora “se habría utilizado una misma arma de fuego”. El hecho de que en ambos casos (regidora y consejero) hubo dos perpetradores y se disparó a la víctima en la misma parte del cuerpo y que además usaron la misma arma, da a relucir que fue la misma persona la ejecutora del delito.

GAMA DE OFERTAS

Pero como en casi todo negocio, en el ambiente del sicariato también hay ‘profesionales’ e ‘improvisados’. Los sicarios más experimentados pueden llegar a cobrar de 10 a 15 mil soles, pero a un principiante se le paga entre 200 y 1 000 soles.

Pero ¿cómo es el contacto? Se comprobó que hay varias modalidades. Una de ellas, internet. En la red ya hay una gama de ofertas.

Otros delincuentes a sueldo también reparten volantes o colocan avisos en postes, hecho que se ha visto en Huánuco y Loreto. “¿Te gustaría desaparecer a alguien? ¿Tienen cuentas pendientes contigo? Yo soy el que buscabas”.

De inmediato detallan sus servicios y el costo: Susto (200 soles), ‘ajustón’ (300 soles), desconocido (400 soles), expareja (500 soles) y familia en primer grado (1 000 soles). Se adelanta el 50% y el resto se cancela una vez que se haya hecho el ‘trabajo’.

DESDE EL PENAL

Hace unos días, en el penal de Pucallpa, entrevistamos a ‘Chejo´, un sicario sentenciado a 25 años por homicidio calificado. Lleva un rosario en el cuello, es delgado, mestizo, de 1.70 metros.

No es fácil iniciar una conversación con él. “Vamos a hablar hasta donde pueda. Pero jamás te diré para quiénes he trabajado”, nos indica.

Mira hacia los lados y continúa: “Yo he matado a dos, por dinero, andaba con el demonio suelto. A uno lo ajusté en Manantay y a otro en San José. No sentí remordimiento al hacerlo. La primera vez me dieron la foto y la dirección del ‘pescao’. Lo seguí sin arma. Al día siguiente estaba muerto, con seis plomos”.

‘Chejo’ dice que pagan más al que maneja la moto que al que dispara. “De él depende que nos saquen de la escena. Él sabe que si nos agarra la policía la ley caerá para todos”, dice.

“Mis dos ‘trabajos’ salieron en los diarios. Los clientes confirmaron el asunto y me pagaron todo lo pactado”, subraya.

Además, conocimos el caso de un adolescente de 17 años, quien viene cumpliendo prisión preventiva en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Pucallpa, más conocido como “Maranguita”, por el delito de homicidio calificado y tenencia ilegal de arma de fuego.

Él confesó ante la Policía y Fiscalía haber asesinado a tiros a un vigilante de una discoteca en el distrito de Manantay y dejó al borde de la muerte al propietario del negocio. Asimismo, hirió de gravedad a tres clientes entre ellos una menor de edad.

Se conoció que el adolescente confesó haber cometido el crimen a sangre fría por mandato de un tercero a cambio de una buena suma de dinero. En abril cumple la mayoría de edad y sería sentenciado por los delitos cometidos y pasaría automáticamente al penal de mayores en el kilómetro 12.

NO SABEN DEL DOLOR

Pero ¿qué pasa por la mente de estos sicarios? Especialistas consultados por Ímpetu aseguran que no existen bases científicas para delinear un perfil de estos criminales; sin embargo, enumeran características que pueden propiciar la conducta violenta.

Un psiquiatra del Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, coloquialmente conocido como «Maranguita”, dice que son individuos con trastornos de personalidad que perdieron valores universales, como el respeto por la vida, pero que crean otros, como el uso de la violencia para subsistir en una organización criminal.

Para el psicólogo Abel Campos, son personas que se enojan fácilmente y cuya resistencia al dolor es alta. Su participación en homicidios tiene una motivación, una justificación y requieren una actitud particular.

Visto desde la neuropsicología, la especialista Sofía González, dice que los individuos que participan en estos delitos poseen un desajuste emocional.

“Existe un desorden donde la exposición continua a estos actos crea una indiferencia psicopática. No hay toma de consciencia y así no hay arrepentimiento”, concluye.

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