Muertes maternas y la orfandad de los niños ucayalinos

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En la región Ucayali hasta la semana 25 del año 2022 se han notificado al sistema de vigilancia 9 muertes maternas, un deceso pertenece a una gestante trasladada desde la región Pasco.

La muerte materna deja inocentes perjudicados, los hijos, quienes desde pequeños tienen que afrontar la vida sin la presencia maternal, quedan a cargo, en su mayoría, de sus progenitores o abuelas.

Tal es el caso de seis menores de 8, 6, 5, 3 y 2 años de edad, y un último de 20 días de nacido, quedaron huérfanos de madre el pasado sábado 2 de julio, luego que su progenitora perdiera la vida en el Hospital Amazónico.

Está situación cambio la vida de Carlos Manihuari Ayambo (31) hoy en día se ha visto obligado a dejar su trabajo para cuidar de ellos las 24 horas del día, y más a la recién nacida.

Esta humilde familia vive en el caserío Soledad, a siete kilómetros al interior del kilómetro 9.800 de la carretera Federico Basadre. Este lugar no sólo carece de un centro de salud, sino que tampoco se ha visto la presencia de los trabajadores de la salud llegar hasta esta zona, según refieren los vecinos.

En este caserío, no tan alejado de los hospitales, otras dos gestantes, de 19 y 22 años respectivamente, tampoco realizan sus controles prenatales, aduciendo que no es necesario aún, porque no han tenido ninguna complicación hasta el momento.

Hasta este centro llegan muy pocas unidades de transporte, la mayoría de vecinos cuentan con movilidad propia. Por eso, la espera es un obstáculo cotidiano para los 192 habitantes de esta localidad, pero en situaciones de emergencia, se transforma en una angustia tortuosa.

Como Lucía (nombre referencial), otras 312 mujeres perdieron la vida este año en Perú, mientras atravesaban sus gestaciones o puerperios, nombre que recibe el periodo tras la culminación del embarazo.

Las muertes maternas, registradas hasta el 30 de junio, revelan que este 2022 será el año con más muertes de los últimos 12 años, con una proyección de un 7% más de estos decesos que el registrado en 2021, que fueron en total 19.

COMPLICACIONES HISTÓRICAS EN GESTANTES

En Perú, las alarmas se encendieron en 2020, cuando se registraron 95 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, un 45% más que en 2019, cuando la estadística fue de 62 muertes maternas. El escenario de 2021 se muestra más desalentador aún, hasta noviembre, se estableció 101 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos.

En Ucayali, en los últimos 10 años el mayor número de casos de muerte materna según ocurrencia, se presentaron en el año 2014 con 24 decesos, 2019 (23) y en el 2020 (27), situación que se ha visto agravada por la pandemia del Covid-19.

“La mortalidad materna es considerada como un problema grave en el mundo, no solo porque afecta a miles de mujeres, sino también a sus familias y comunidades”, indicó Rocío Villavicencio, decana del Colegio de Obstetras Ucayali.

Hasta antes de la pandemia, las causas de las muertes maternas en Perú fueron atribuidas, en su mayoría, a hemorragias obstétricas (29%) y trastornos hipertensivos (19%). Ambas son complicaciones históricas en las gestantes peruanas, pero los desenlaces fatales se pueden prevenir si se realiza una adecuada Atención Prenatal.

“Son complicaciones que se pueden evitar”, remarca Rocío Villavicencio. Para eso, “el parto debe darse dentro de hospitales, con un adecuado control prenatal para prevenir o manejar la complicación oportunamente”, apuntó.

En 2020, el Covid-19 se convirtió en una de las causas más recurrentes de la mortalidad materna (15,9%) y ocupó el tercer lugar, por detrás de los trastornos hipertensivos (20,7%) y las hemorragias obstétricas (18,7%).

El coronavirus fue diagnosticado ese año en 40.814 mujeres gestantes y puérperas, lo que representó un 5,3 % del total de esta población, según indicadores del Sistema de Vigilancia Epidemiológico del Ministerio de Salud (Minsa).

En 2021 la pandemia fue aún más mortal para esta población. Hasta el tercer trimestre, el Covid-19 fue señalado por el Minsa como la primera causa de mortalidad materna (33,5 %), por encima de las hemorragias obstétricas (17,3 %) y los trastornos hipertensivos (12,5 %).

“Las gestantes y puérperas peruanas han venido enfrentando las complicaciones del contagio con un sistema de salud precario. Al escaso número de especialistas en gineco-obstetricia, se suma una muy baja planificación para atender casos de mayor complejidad, como tener camas UCI diferenciadas en los hospitales”, refirió Villavicencio.

LA PANDEMIA RETROCEDIÓ LAS CIFRAS A 10 AÑOS ATRÁS

En el primer año de pandemia, todos los centros de salud de primer nivel suspendieron sus atenciones por consulta externa durante más de tres meses, en tanto implementaban la estrategia de teleconsulta en salud.

Las unidades de cuidados intensivos (UCI) de los hospitales estuvieron colapsadas por pacientes Covid-19, un importante número de profesionales de la salud se acogió a licencias para prevenir los contagios, y otro grupo fue reasignado a áreas de atención para el nuevo coronavirus.

Entre tanto, cientos de mujeres vivían sus gestaciones bajo la ansiedad y la incertidumbre por la falta de atención, a la espera de que, en las puertas de las postas de salud de sus barrios, apareciera un número de teléfono al que llamar o una hoja informativa con algún cronograma para sus teleconsultas.

“La salud materna ha estado y sigue estando invisibilizada, olvidada por parte de quienes toman las decisiones en nuestro sector. Esto ha traído como consecuencia que hayamos retrocedido a cifras de, aproximadamente, 10 o 20 años atrás”, explica la decana del Colegio de Obstetras Ucayali.

Villavicencio sostuvo que un equipo profesional más amplio ayudaría a mejorar la respuesta ante los casos de riesgo para las gestantes. Un pedido que, aseguró, ya se ha realizado ante las autoridades, pero no ha sido contemplado por la baja densidad poblacional de la mayoría de estas zonas. “Las autoridades argumentan que en zonas alejadas solo viven 100 personas. Pero es una zona alejada, que no vas a llegar si la emergencia se presenta. Pero, si tuvieras un profesional ahí, sí vas a poder resolver los problemas”, agregó.

URGE CONTROLES PRENATALES ADECUADOS

Los especialistas en ginecología coinciden en que, para lograr reducir hasta en 80 % los riesgos de complicaciones de los embarazos, se necesita brindar controles prenatales adecuados. Un esfuerzo que, debido a las características geográficas de varias zonas del país y la región, requiere de estrategias multisectoriales, por tratarse de un problema multidimensional.

El obstetra Efraín Ayala, director de la Red de Salud Atalaya, por ejemplo, explica que los índices de mortalidad materna han estado históricamente vinculados a “la ubicación geográfica, la baja inversión en salud, razones socioculturales y de desigualdad de género”.

Así, las cifras de mortalidad materna en el país presentan mayor incidencia en algunas regiones, como Loreto y Ucayali, donde los indicadores —hasta el 2021— alcanzaron 140,5 y 90,2 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos respectivamente. Estos son superiores a los de Lima (62,7 decesos por cada 100 mil nacidos vivos a noviembre).

Y, si se considera los datos de 2020 los indicadores de Loreto y Ucayali (223 y 226 muertes maternas, respectivamente) llegaron a cuadruplicar el registro de la capital peruana (50,8). En otras palabras, las mujeres que viven sus gestaciones en la Amazonía corren un riesgo mucho mayor de morir que aquellas que residen en Lima.

Aunque estos indicadores están enmarcados en un contexto de crisis sanitaria, el problema es estructural. Así lo demuestran las cifras de 2019, cuando Ucayali registraba 127 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, mientras que Lima, 34,2. Es decir, cuatro veces más. “El problema con las zonas rurales es básicamente que la población está dispersa, y las regiones que tienen más población dispersa es donde, justamente, existe una mayor dificultad para la atención”, apuntó Efraín Ayala.

El número de médicos por habitante es otro de los factores gravitantes en los problemas registrados en el país: Ucayali cuenta con apenas 8,16 médicos por cada 10 mil habitantes, según cifras del Observatorio de Recursos Humanos en Salud del Perú de 2021, publicado en junio de 2022.

¿POR QUÉ LA MORTALIDAD MATERNA SIGUE EN AUMENTO?

Si bien, este año varios de los establecimientos de salud han reanudado sus atenciones, los números de muertes maternas hasta junio revelan que el problema está lejos aún de resolverse. La norma establece la reapertura de los establecimientos, sin embargo, la representante de los obstetras criticó que esta no brinda disposiciones claras.

“Cada establecimiento adaptó la reapertura de sus servicios como pudo. Prácticamente, los obstetras nos hemos tenido que adaptar a esta situación, adecuar los servicios. En un inicio, dar la atención utilizando la tecnología de la información a través de la teleconsulta, el telemonitoreo, la telemedicina, la teleorientación y, luego, ya con citas espaciadas para poder brindar esa atención”, dijo la decana del Colegio de Obstetras.

Los especialistas en epidemiología señalan que, aun cuando el país avanza a buen ritmo en la vacunación contra el Covid-19, la proximidad de una cuarta ola en Ucayali parece inminente. La experiencia de más de dos años pandémicos revela que las gestantes y puérperas corren mayor o menor riesgo según sus zonas de residencia, nivel de pobreza y nivel educativo. En este contexto, urge que las autoridades sanitarias y los gobiernos locales miren lo que, hasta hoy, parece invisible: detrás de cada número, tasa o razón, hay recién nacidos que inician una vida sin sus madres.

GABRIELA SÁNCHEZ

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