Infectada de VIH a los siete años mediante una jeringa que encontró en el basural

0
1084

La vida se le partió en dos el 26 de junio de 2010: de estar absolutamente feliz por la dulce espera de su tercer hermanito, pasó a la incertidumbre, al temor y a conocer la discriminación, al saber por un examen que le practicaron en un centro de salud, que era portadora del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH); acababa de cumplir 7 años cuando le diagnosticaron la infección. Desde entonces, ´dejó de vivir´, su infancia y adolescencia son etapas que recuerda, dice ella, con odio.

VER TAMBIÉN: Madrastra asesina a niño dejándolo con 130 lesiones

Diana no conserva en su memoria las palabras exactas que utilizó su madre para decirle que tenía VIH. Solo recuerda que no supo cómo reaccionar. Al menos no en un primer momento, delante de su madre. “Era niña, no sabía ni qué era VIH, lo peor era no saber cómo contraje la enfermedad, pero los médicos dijeron que fue por mi descuido, luego de contarles que me había hincado la mano con una jeringa que encontré en un basural”.

En aquel entonces, cursaba el segundo grado de primaria en el colegio El Tambo; por lo que, luego de enterarse que tenía VIH, quiso continuar con su vida. Fue así hasta tercer grado de primaria, porque comenzaba a sentirse mal, iba mucho a la posta, lo que hizo que sus compañeros y docentes se enteren de su enfermedad. Fue allí que decidió abandonar todo, hasta el tratamiento. Situación que padecen muchos pacientes con VIH, que cada 1 de diciembre, a nivel mundial, recuerdan su lucha contra esta enfermedad.

DISCRIMINACIÓN

“En el colegio me trataban mal, me miraban como un monstruo. Mi profesora hacía que nadie se junte conmigo, les decía que tengan cuidado con que les contagie. Me daba miedo ir a la escuela, me hacía la enferma para no ir. No había un solo día que no llorara en el colegio, me hacían comentarios muy feos. Todo fue empeorando, de ahí se enteraron mis vecinas y pidieron que nos fuéramos. Entonces, mi mamá decidió llevarnos a la chacra con mis abuelos. Ella a veces me pegaba culpándome por todo, ya que su pareja también le había dejado”, narró la joven.

VER TAMBIÉN: Policía lo atrapa justo cuando empujaba moto robada| VIDEO

La joven que relata actualmente tiene 18 años, cuenta su historia para llamar la atención de jóvenes y adultos y alertarlos sobre una condición para la que la humanidad no ha encontrado cura. También quiere instar a las autoridades de salud para que los tengan en cuenta y les brinden apoyo institucional.

“Todo este tiempo estuvimos en la chacra, en casa yo tengo mi propio plato, cuchara, y mi cuarto está separado de todos, aprendí a vivir sin amigos, hasta mis propios hermanos me tenían miedo. Volvimos a Pucallpa porque me sentí mal nuevamente, estuve en el hospital por varios días, desde entonces, las enfermeras me dijeron que tengo que recibir mis medicinas sino me iba a morir. Son 9 meses que estoy tratándome sin descuido, las enfermeras me ayudan, quizás si de niña hubiera tenido apoyo, nunca habría abandonado el tratamiento, no sabía lo importante que era”, dijo.

Junto a los demás pacientes con VIH, coinciden en afirmar que su vulnerabilidad, los hace víctima de aislamiento y discriminación, cada uno desarrolla una actividad laboral independiente para sobrevivir en medio de la oscuridad.

SIN DERECHO A LA EDUCACIÓN

La joven ha sabido siempre que tras el diagnóstico hay una cosa que puede pesar más que la enfermedad misma y es el estigma. Y duele. Le duele y le parece grave que le hayan negado el derecho a estudiar: Me señalaban por tener VIH, los mismos docentes pedían que me retiren del colegio. Ahora, tiene 18 años y no aprendió a leer ni escribir, todos estos años se dedicó a los quehaceres del hogar.

VER TAMBIÉN: Después de 30 años asesino que mató y violó a joven será condenado

“No hay cura para la infección por el VIH, pero se ha convertido en un problema de salud crónico pero tratable que permite a las personas que viven con el virus llevar una vida larga y saludable”, señala Rocío Mananita, coordinadora de la Estrategia Sanitaria de EsSalud Ucayali. Sin embargo, es lamentable que Diana se haya visto obligada dejar el tratamiento ante tanto rechazo social. Hoy, sólo intenta recuperar su salud.

El estigma relacionado con el VIH/Sida generalmente conduce a la discriminación y, por ende, a la vulneración de los derechos fundamentales de estas personas. La falta de información sobre esta enfermedad y sus formas de tratamiento, los prejuicios que los relacionan con la homosexualidad, así como los miedos sociales, son factores que requieren ser superados para garantizar la realización plena de los derechos humanos de este colectivo de personas.

PREJUICIOS Y UN PACTO SOCIAL POR LA NO DISCRIMINACIÓN

Los prejuicios están en todas partes e impiden que los pacientes de VIH puedan llevar una vida normal.

“Tienen que vivir como el resto de seres humanos. Llevamos años luchando contra la discriminación, que no tiene que ver solo con aspectos sociales”, remarcó Rocío Mananita.

Los protagonistas han descrito que la sensación que tienen de la sociedad es la de vivir “dentro de un armario”, pues “borrar la marca roja solo se podrá hacer a través de la visibilización”.

La también obstetra Rocío Mananita propuso esta solución: “El estigma tiene muy fácil tratamiento; se cura con información, empatía y respeto”.

Deja un comentario