Mujeres profesionales de la Salud no descansaron ni en su día

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El último domingo 9 de mayo en el hospital Amazónico de Yarinacocha, Cenia Prada y Rosario Cervantes son profesionales de la primera línea que no descansan ni en su día. La emergencia sanitaria del covid-19 les ha cambiado la vida, sus años de experiencia las ha preparado para afrontar todo tipo de crisis, pero jamás imaginaron enfrentar una pandemia que en su peor momento ha cobrado la vida de más de cien personas en un solo día.
La licenciada en Enfermería, Cenia Prada Ruiz, jefa del departamento de Enfermería del Hospital Amazónico, recuerda el Día de la Madre ha pasado con especial dolor. Aunque sus más de 30 años de experiencia le habían preparado para sobrellevar las crisis, la llegada de este virus y las repentinas muertes de familiares y amigos cercanos a causa del coronavirus la sobrecogió especialmente en esta fecha usualmente feliz.
Éste último domingo, por segunda vez celebró su día en las instalaciones del nosocomio, junto a sus compañeras de labores. Su profesión demanda mucho sacrificio y más en fechas especiales, porque colocan a un costado a sus familiares para salvar la vida de los ciudadanos que llegan heridos.
¿Qué podíamos celebrar si teníamos pacientes que no nos acompañaban; como familiares, colegas que se fueron, que tenían mucho por delante, pero que lamentablemente este virus se los llevó”, recuerda Cenia Prada. Pero tocaba ser fuerte. Como toca serlo todos los días desde que llegó el virus al país.

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MÉDICO
La médico del ambiente de Hospitalización Temporal del Hospital Amazónico, Rosario Cervantes Guzmán, atraviesa una situación mucho peor. Sobre ella recae la responsabilidad de los pacientes covid que se encuentran en estado grave, no tiene momentos de descanso porque ante la falta de camas y de los equipos sanitarios, tiene que ingeniarse para que todos sean atendidos.
La pandemia, para ambas profesionales, es un reto más para contribuir a salvar vidas. “Antes del covid-19, siempre hubo riesgos, pacientes con infecciones que podían contagiar. Lo único que ha cambiado es el tipo de equipos de protección que usamos. Acostumbrarse al mameluco que sofoca, a la mascarilla que lacera la piel”, dice Cervantes.

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OBSTETRICIA
Esta misma situación enfrenta Sandra y Mónica, ambas son obstetras del Área de Pediatría del Hospital Regional, sus familiares esperaban tenerlas este domingo en casa, pero la responsabilidad que tienen en el nosocomio es mayor.
Sandra se convirtió en madre en septiembre del 2020, este es su primer Día de las Madres. Mientras que Mónica es madre de dos niñas; además, es responsable de 2 bebés que están en incubadora. Ellas no pueden parar de trabajar porque nunca se sabe con qué emergencia se encontrarán.
A diario atienden un promedio de 15 a 20 bebés en estado grave. Nos narran que la falta de oxígeno no sólo se vive en los centros covid de la región, sino en la sala de UCI de esta área, donde 8 bebés están luchando por su vida. “Soy feliz haciendo lo que hago, mi Día de la Madre lo pasaré con mis otros hijos dentro del hospital”, indicó Sandra.
Así como estas aguerridas mujeres, hay muchas más madres de familia que a diario salen a trabajar para que a sus hijos no les falte nada. Que pese al temor a contagiarse del covid, dan lo mejor de sí para cumplir con sus labores. El personal que está en primera línea se lleva los mejores reconocimientos porque son los héroes en esta pandemia, por eso no pueden detenerse ni un día, ya que detrás de ellos, hay decenas de personas dependiendo de estos profesionales.


GABRIELA SÁNCHEZ

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