Miles de refugiados venezolanos se congregaron, el pasado domingo 28 de julio, en distintas ciudades peruanas para exigir el fin del régimen de Nicolás Maduro durante las elecciones celebradas. En Perú, residen más de un millón de ciudadanos venezolanos, sin embargo, solo 589 pudieron ejercer su derecho al voto en esta jornada electoral cuyo objetivo era poner fin a los 13 años de mandato de Nicolás Maduro, quien asumió el poder tras la muerte de Hugo Chávez.
Aunque, en teoría, todos los ciudadanos venezolanos que residen en el extranjero, estimados en alrededor de 7 millones, tenían la posibilidad de participar, solo aquellos que se inscribieron en las respectivas embajadas o consulados entre el 16 de marzo y el 16 de abril pudieron votar. Según el Registro Electoral del Consejo Nacional Electoral, 69 mil 211 venezolanos se registraron en las embajadas y consulados.
En la ciudad de Pucallpa, los refugiados –no hay una estadística oficial acerca del número- se concentraron en lugares emblemáticos como el Grifo Serconsa, en la avenida Yarinacocha. La jornada, inicialmente marcada por la esperanza y el entusiasmo, se tornó en frustración al caer la noche, cuando el Consejo Nacional Electoral anunció la victoria de Nicolás Maduro. El Consejo Nacional Electoral otorgó al líder chavista el 51,2% de los votos frente al 44,2% de su principal oponente, Edmundo González.
La noticia generó un profundo descontento entre los refugiados venezolanos, quienes veían en estas elecciones una oportunidad para iniciar un cambio significativo en su país de origen. La reacción internacional no se hizo esperar. Estados Unidos, la Unión Europea, Chile y Colombia manifestaron su escepticismo ante los resultados, pidiendo un recuento transparente de todos los votos para asegurar la legitimidad del proceso electoral.
La situación de los refugiados venezolanos en Perú refleja una parte de la crisis más amplia que enfrenta Venezuela, un país sumido en una profunda crisis política, económica y social que ha obligado a millones de sus ciudadanos a buscar refugio en el extranjero. La comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos en Venezuela, esperando que se puedan establecer mecanismos que permitan una solución pacífica y democrática a la crisis.

